Demora en vacuna del VSR deja expuestos a recién nacidos

La demora en la aplicación de la vacuna contra el Virus Sincitial Respiratorio no es un detalle administrativo: es una alerta sanitaria. Miles de recién nacidos y bebés menores de un año podrían quedar expuestos en plena temporada crítica de infecciones respiratorias. Cuando se trata de una población tan vulnerable, llegar tarde no es una falla menor; es una decisión que puede costar hospitalizaciones, sufrimiento familiar y vidas.

El Ministerio de Salud confirmó que la vacunación contra el VSR se iniciaría de manera progresiva solo en Lima, Callao, Arequipa y Cusco. La medida representa un avance, pero también deja una pregunta incómoda: ¿qué ocurrirá con los recién nacidos de las demás regiones? En 2025, más de 7.500 bebés fueron hospitalizados por complicaciones asociadas al VSR y al menos 16 menores fallecieron por cuadros respiratorios graves vinculados a esta infección.

El problema es la oportunidad. Los especialistas advierten que el pico de infecciones ya comenzó. Por tanto, postergar la estrategia hasta octubre o noviembre implicaría perder meses decisivos de protección. En salud pública, especialmente en salud infantil, el tiempo no es una formalidad: es prevención o riesgo.

La vacunación materna y la protección directa de los recién nacidos permiten reducir complicaciones graves en los primeros meses de vida, cuando el sistema inmunológico aún es inmaduro. Por eso, una implementación lenta y limitada no responde a la urgencia del problema. Peor aún, reproduce la desigualdad territorial de siempre: algunas ciudades reciben primero la protección, mientras otras esperan.

Desde esta tribuna, la exigencia es clara: el Minsa debe acelerar la vacunación contra el VSR, publicar un cronograma nacional transparente y garantizar cobertura prioritaria para gestantes y recién nacidos en zonas de mayor riesgo. No basta anunciar la incorporación de la vacuna al esquema nacional si esta llega tarde, incompleta o limitada a unas pocas regiones.

La infancia no puede depender de la velocidad burocrática. Un recién nacido en Loreto, Puno, Piura, Huánuco o Cajamarca merece la misma protección que uno nacido en Lima.

La demora en la vacuna del VSR deja expuestos a miles de recién nacidos y evidencia, una vez más, un Estado que reacciona tarde ante riesgos previsibles. El invierno no espera expedientes, compras ni cronogramas lentos.

Cuando un bebé lucha por respirar, ya no hay discurso oficial que alcance. La prevención debía llegar antes. Y si el Estado llega tarde, la factura la pagan los más indefensos. (Foto: Vacunas Lima).

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