El espárrago peruano demuestra que exportar más no siempre significa vender un mayor volumen. Entre enero y agosto de 2026, sus envíos frescos y en conserva alcanzaron los US$259,3 millones, apenas 1,4% menos que durante el mismo periodo de 2025. Aunque el volumen disminuyó 12,2%, hasta 61.046 toneladas, el precio promedio aumentó 12,3% y llegó a US$4,25 por kilogramo, el nivel más alto de los últimos años para ese periodo.
Las cifras revelan una importante valorización del producto peruano. Los doce principales mercados pagaron precios superiores a los de 2025, con incrementos que oscilaron entre 6,1% en Italia y 17,9% en Irlanda. Esta evolución refleja la calidad, el posicionamiento y la confianza que el espárrago nacional ha construido entre compradores internacionales.
El segmento fresco mostró mayor fortaleza: creció 2,2% en valor y alcanzó US$223 millones, compensando parcialmente la caída de las conservas. Estados Unidos continuó como el principal destino, al concentrar 59,3% del valor y 65,2% del volumen exportado. El Reino Unido, aunque representó una participación menor, pagó US$6,09 por kilogramo, evidenciando oportunidades en mercados dispuestos a reconocer una oferta diferenciada.
La conserva afrontó un escenario más complejo. Sus exportaciones descendieron 18,5%, principalmente por la reducción de las compras españolas. Sin embargo, el crecimiento registrado en Francia, Países Bajos, Estados Unidos y Alemania sugiere posibilidades de diversificación y confirma que la contracción responde, en gran medida, al comportamiento de un mercado específico.
El Perú mantiene una posición privilegiada: lidera mundialmente el comercio de espárrago fresco, con 34,6% del valor exportado, y ocupa el segundo lugar en conserva. Además, su precio por tonelada en este último segmento supera ampliamente al de China, principal competidor por participación.
Para el cierre de 2026 se proyectan exportaciones por US$477,4 millones. El reto será proteger la producción frente a un eventual Fenómeno El Niño, especialmente durante noviembre y diciembre, meses decisivos para la campaña exportadora. La planificación agrícola, la tecnología y la apertura de nuevos destinos serán fundamentales.
Reflexión final
El futuro del espárrago peruano no depende únicamente de recuperar toneladas, sino de producir mejor, diversificar mercados y preservar su prestigio. Cuando la calidad sostiene el precio, cada kilogramo exportado lleva consigo productividad, empleo regional y confianza en el Perú. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
