El fichaje de Kylian Mbappé por On no constituye un simple cambio de patrocinador deportivo. La compañía suiza ha incorporado al delantero francés como embajador, inversor y colaborador en el desarrollo de productos. La operación revela una estrategia mucho más ambiciosa: utilizar la influencia de una estrella mundial para ingresar al fútbol, ampliar su notoriedad y acelerar un crecimiento que comenzó en el running.
On nació en 2010 con una propuesta centrada en innovación tecnológica, diseño y zapatillas de alto rendimiento. Posteriormente, amplió su presencia hacia el tenis, apoyada por la participación de Roger Federer. Ahora busca trasladar esa experiencia al deporte más seguido del planeta, un mercado dominado históricamente por Nike, adidas y Puma.
Mbappé será el rostro central de esta expansión, pero no actuará únicamente como modelo publicitario. Su contrato, previsto por diez años, incluye participación accionarial y colaboración directa con los equipos encargados de diseñar y probar botas y ropa deportiva. Los primeros productos de fútbol llegarán al mercado en 2027.
La incorporación de Thierry Henry como director de fútbol refuerza el proyecto. Su conocimiento del juego, prestigio internacional y comprensión de la cultura futbolística pueden ayudar a On a evitar un error frecuente: creer que la popularidad de una figura basta para construir credibilidad en una nueva categoría.
La estrategia también responde a objetivos financieros concretos. On proyecta alcanzar ventas superiores a 5.600 millones de francos suizos en 2029, casi el doble de lo registrado en 2025. Además, espera mantener un crecimiento anual de dos dígitos, un margen bruto superior al 65 % y un margen ebitda ajustado por encima del 22 %.
Su denominado “Premium Playbook” apuesta por proteger el prestigio de la marca, limitar los descuentos y sostener precios elevados. En ese contexto, Mbappé representa innovación, juventud, rendimiento y alcance global. No llega únicamente para vender botines: llega para conectar a On con aficionados, futbolistas y consumidores que todavía no conocen profundamente la compañía.
El desafío será transformar atención inmediata en productos competitivos y una comunidad duradera. El fútbol exige tecnología, distribución, legitimidad cultural y capacidad para competir con empresas que poseen décadas de experiencia.
Reflexión final
Las potentes marcas deportivas ya no contratan solamente celebridades: construyen sociedades. Si On logra convertir el talento y la influencia de Mbappé en innovación auténtica, no habrá fichado únicamente a un embajador; habrá incorporado a un socio capaz de ayudarla a jugar en una liga empresarial completamente nueva. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
