Elecciones 2026: Fiscalía reporta 36 amenazas a candidatos

A pocos días de las elecciones regionales y municipales del 4 de octubre, la Fiscalía ha reportado 36 amenazas contra candidatos y diez presuntos atentados contra la vida de postulantes. El Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público registra, además, 66 incidencias de relevancia penal relacionadas con el proceso electoral: 39 permanecen bajo seguimiento y en doce ya se abrió investigación.

Estas cifras no describen una campaña agitada. Revelan una democracia bajo intimidación. Mientras los ciudadanos se preparan para elegir autoridades, el crimen organizado, las redes de corrupción y los grupos que disputan el poder local pretenden intervenir mediante amenazas, extorsión y violencia.

Treinta y seis candidatos amenazados y diez posibles atentados significan que el miedo ya forma parte del proceso electoral. Cada intimidación busca alterar decisiones que corresponden exclusivamente a los votantes: quién compite, quién continúa en campaña y quién puede gobernar. Cuando un candidato debe elegir entre postular o proteger su vida, las elecciones dejan de desarrollarse en igualdad de condiciones. Las urnas siguen abiertas, pero la libertad comienza a cerrarse.

La Libertad encabeza las incidencias registradas por la Fiscalía, con diez casos. Le siguen Loreto y Lima Este, con cinco cada una; Lambayeque e Ica, con cuatro. El problema no se limita a una región ni a una agrupación determinada. Se extiende por el país y coincide con territorios afectados por extorsión, sicariato, minería ilegal, corrupción y economías clandestinas.

Dos homicidios ya aparecen en el reporte. Uno corresponde a la periodista y candidata regional Susy Aponte, asesinada durante una actividad política después de haber denunciado amenazas. El segundo ocurrió en Apurímac, donde un candidato a regidor murió atacado con un arma blanca durante un enfrentamiento entre simpatizantes.

Las investigaciones deberán establecer responsabilidades y móviles, pero el efecto democrático es inmediato: los candidatos saben que participar puede costarles la vida.
También existen métodos de intimidación diseñados para sembrar terror sin disparar.

Un candidato en Junín denunció haber recibido fotografías, una carta amenazante y la cabeza de un animal frente a su vivienda. El mensaje criminal resulta inequívoco: abandonar la campaña o enfrentar las consecuencias.

¿Dónde está el Gobierno de Keiko Fujimori frente a este escenario? El denominado Plan Escudo no ha logrado acreditar resultados capaces de frenar la expansión de la violencia. Los operativos, estados de emergencia y despliegues uniformados pueden producir fotografías oficiales, pero no sustituyen una política nacional articulada.

El país necesita un Plan Nacional de Lucha contra la Criminalidad con diagnóstico regional, inteligencia financiera, protección electoral, reforma policial, control de las cárceles, metas públicas y responsables identificables. Sin planificación, cada atentado será atendido como un episodio separado, mientras las mafias operan como estructuras organizadas.

La Fiscalía desplegará más de 6.500 fiscales en los 34 distritos fiscales durante la jornada electoral. La medida es indispensable para prevenir suplantaciones, inducción al voto, propaganda ilegal, disturbios y otras infracciones. Sin embargo, vigilar locales de votación no basta. También deben investigarse el dinero de las campañas, los vínculos con economías ilegales y los posibles autores intelectuales de las amenazas.

La Caja Negra exige protección inmediata y diferenciada para los candidatos amenazados. No todos poseen recursos para contratar seguridad privada ni contactos para conseguir atención institucional. El Estado debe protegerlos antes del atentado, no limitarse a investigar después del entierro.

Reflexión final
Treinta y seis amenazas y diez presuntos atentados no son simples estadísticas fiscales. Son diez golpes contra la vida y 36 advertencias contra la democracia. Si el Gobierno permite que las mafias decidan quién puede hacer campaña, el 4 de octubre habrá votación, pero una parte de la elección ya habrá sido resuelta por el miedo. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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