Noruega, primera federación que se atrevió a denunciar a Infantino

Noruega decidió transformar las críticas contra Gianni Infantino en acciones concretas. Su federación de fútbol se convirtió en la primera integrante de la UEFA en presentar denuncias formales contra el presidente de la FIFA y su equipo de asesores. El paso resulta trascendental porque rompe la cómoda tradición de cuestionar en público y guardar silencio ante los órganos disciplinarios. Esta vez, el malestar europeo ingresó por la puerta institucional y exige respuestas antes de las elecciones de marzo.

Según informó la Cadena SER, la Federación Noruega presentó dos denuncias. La primera fue dirigida al Comité de Ética por posibles incumplimientos individuales; la segunda, al Comité de Gobernanza, Auditoría y Cumplimiento, por presuntas deficiencias en los mecanismos de control de la FIFA.

Las acciones comprenden tres episodios: la entrega del Premio de la Paz de la FIFA a Donald Trump, el retiro de la tarjeta roja a Folarin Balogun durante el Mundial 2026 y el controvertido proyecto FIFA Forward Enterprise. Noruega solicita investigaciones separadas, pero también una evaluación conjunta porque considera que podría existir un patrón relacionado con la forma en que se ejerce el poder.

No corresponde anticipar responsabilidades. Infantino y sus colaboradores conservan la presunción de inocencia. Sin embargo, tampoco resulta aceptable que decisiones institucionales de semejante magnitud permanezcan protegidas por comunicados breves, procedimientos opacos o explicaciones aplazadas.

La pregunta central es directa: ¿se respetaron los filtros jurídicos, éticos y administrativos, o la estructura terminó adaptándose a la voluntad presidencial?

La denuncia también pone bajo examen a los propios comités de la FIFA. La Cámara de Investigación deberá realizar una evaluación preliminar y, si encuentra fundamentos suficientes, podría abrir un procedimiento formal e incluso recomendar una suspensión provisional. Posteriormente, la Cámara de Adjudicación tendría que determinar eventuales responsabilidades.

El problema es el calendario. Investigar después de las elecciones sería como utilizar el VAR cuando el estadio ya está vacío. La FIFA necesita actuar con rapidez, pero sin sacrificar garantías; publicar los fundamentos, proteger la independencia de sus investigadores y evitar cualquier interferencia política.

Noruega ha colocado el expediente donde corresponde. Ahora otras federaciones deberán decidir si respaldan una investigación transparente o continúan administrando su indignación mediante declaraciones sin consecuencias. La gobernanza no se defiende con discursos: se demuestra cuando las normas alcanzan también al presidente.

Reflexión final
La denuncia noruega no declara culpable a Infantino; declara insuficiente el silencio. Si la FIFA investiga con independencia, protegerá su credibilidad. Si demora, oculta o archiva sin fundamentos, confirmará una sospecha todavía más grave: que sus controles existen para vigilar a todos, excepto a quien gobierna el fútbol mundial. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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