Segunda vuelta: 14 regiones que irían a las urnas en noviembre

El Flash Electoral de Datum proyecta que 14 regiones volverían a las urnas el 29 de noviembre porque ninguna fórmula habría alcanzado el 30 % de los votos válidos. El escenario es políticamente significativo, pero todavía no definitivo. Proclamar desde ahora que “sí habrá” segunda vuelta en esas jurisdicciones convierte una estimación en sentencia y reemplaza el escrutinio oficial por la ansiedad del titular.

La Ley de Elecciones Regionales establece que una fórmula para gobernador y vicegobernador necesita como mínimo el 30 % de los votos válidos para ganar en primera vuelta. Si nadie alcanza ese umbral, las dos candidaturas más votadas pasan a una segunda elección, en la cual vence quien obtenga la mayoría.

El JNE ha reservado el domingo 29 de noviembre para realizar esa eventual jornada en las circunscripciones donde corresponda. La fecha está oficialmente prevista; la lista de participantes, todavía no. Esta dependerá del cómputo de la ONPE y de la resolución de las actas observadas, impugnaciones y demás controversias electorales.

Según la boca de urna, Tumbes, Lima Provincias, Ucayali, Piura, Lambayeque, Ica, Amazonas, Puno, La Libertad, Arequipa, Áncash, Moquegua, Loreto y Huancavelica irían a una nueva votación. Algunas proyecciones se encuentran demasiado cerca del 30 % como para admitir afirmaciones categóricas. En Huancavelica, por ejemplo, el primer lugar aparece con 29,5 %; en Puno y Ucayali también existen cifras próximas al límite legal. Cada acta puede confirmar o modificar el escenario.

Pero la posible segunda vuelta revela algo más profundo: una representación regional fragmentada. En varias jurisdicciones, el primer lugar apenas reúne entre una quinta y una cuarta parte de los votos. No estamos solamente ante una competencia plural, sino frente a electorados dispersos entre numerosas candidaturas, organizaciones débiles, liderazgos personalistas y propuestas que pocas veces construyen consensos duraderos.

El balotaje permite que la autoridad elegida obtenga una legitimidad mayor, pero también obliga a realizar otra campaña, movilizar recursos públicos y convocar nuevamente a los ciudadanos. No es un gasto inútil: es el costo de corregir una elección sin mayoría suficiente. Lo cuestionable sería que las organizaciones utilicen estas semanas para intercambiar respaldos sin explicar qué compromisos, programas o intereses acompañan cada alianza.

Las 14 regiones constituyen una proyección, no una proclamación. La prudencia exige esperar el cómputo oficial antes de repartir credenciales o anunciar contiendas que todavía pueden cambiar.

Reflexión final
Una segunda vuelta no debe convertirse en una feria de adhesiones ni en una subasta de votos. Debe servir para que los ciudadanos comparen dos proyectos y exijan compromisos concretos. La democracia necesita mayoría, pero también memoria para recordar lo prometido cuando llegue la hora de gobernar. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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