El Fenómeno El Niño todavía no descarga toda su fuerza, pero el Perú ya conoce dónde podría golpear con mayor violencia. Más de 23 mil colegios se encuentran en zonas de riesgo muy alto por huaicos, deslizamientos e inundaciones, según escenarios elaborados por el Cenepred. No es una advertencia vaga ni una profecía alarmista: existen mapas, distritos identificados y miles de locales educativos expuestos. Lo único que continúa bajo pronóstico reservado es la capacidad del Estado para actuar antes del desastre.
En 702 distritos de 22 departamentos existen más de 18 mil colegios amenazados por movimientos en masa. Cajamarca encabeza esta peligrosa lista con más de seis mil instituciones, seguida por Cusco, con 3.413, y Puno, con 2.835.
El panorama tampoco concede tregua frente a las inundaciones. Cenepred identificó 112 distritos en riesgo muy alto, donde funcionan más de 4.600 locales educativos. Piura concentra 2.111; también aparecen Lambayeque y Ucayali. En otras palabras, miles de estudiantes podrían comenzar el próximo periodo escolar preguntándose no por sus cursos, sino por el nivel del río o la resistencia del cerro cercano.
Ante esta amenaza, el Gobierno de Keiko Fujimori propone destinar S/461,5 millones para trabajos preventivos y correctivos en algo más de 12 mil colegios. La iniciativa es necesaria, aunque la cobertura parece haber sido diseñada con una calculadora particularmente optimista: si existen 23 mil locales expuestos, aproximadamente once mil quedarían fuera de esta intervención.
Los recursos serían depositados directamente en cuentas del Banco de la Nación a nombre de responsables de cada institución. Pero transferir dinero no garantiza prevención. Se necesitan evaluaciones técnicas, obras fiscalizadas, drenajes operativos, muros de contención, rutas de evacuación y rendición pública de cuentas. Una mano de pintura no detiene un huaico; una ceremonia de entrega tampoco contiene una inundación.
La preocupación aumenta al observar el crédito suplementario completo: casi S/1.200 millones para aviones caza, frente a S/461 millones para colegios amenazados. La defensa nacional es importante, pero ningún avión evitará que un techo colapse sobre un aula.
El Ejecutivo debe explicar cómo priorizará las intervenciones, qué soluciones recibirán los colegios excluidos y quién supervisará cada obra. El Congreso, por su parte, debe fiscalizar sin convertir la emergencia en otra disputa política.
Reflexión final
Cuando el Estado conoce el peligro y no actúa oportunamente, la tragedia deja de ser completamente natural. El Niño puede traer las lluvias; la improvisación, el abandono y la indiferencia son productos enteramente nacionales. Los estudiantes necesitan escuelas seguras, no autoridades contemplando el pronóstico hasta que el agua llegue a sus escritorios. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
