Diplomas falsos de DT: escándalo en Brasil con Guerrero mencionado

Tres años de formación convertidos en diez días de trámite. La investigación periodística de UOL sobre diplomas falsos de director técnico en Brasil describe un atajo que debería activar todas las señales de alerta del fútbol sudamericano. Paolo Guerrero aparece entre los futbolistas mencionados como clientes por Alejandro Mancuso. Eso no acredita culpabilidad, pero exige esclarecer los hechos. Porque una licencia debe certificar preparación, no la capacidad de conseguir una entrega exprés.

Según la pesquisa, se ofrecían certificados atribuidos a la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino por aproximadamente 100.000 reales. La promesa permitía obtener credenciales sin completar el proceso regular de formación. Entre los nombres citados figuran también Roberto Carlos, Diego Lugano y Felipe Melo. El prestigio de los mencionados multiplica los titulares; la autenticidad de los documentos determina la gravedad del caso.

El contraste resulta mordaz por sí mismo: unos estudian durante años; otros habrían recibido documentos en días. Si se confirma que se eludieron requisitos, el mensaje para quienes cumplen sería demoledor: el esfuerzo tiene horario de clases, mientras el privilegio dispone de atención preferente.

Mancuso rechaza las acusaciones y sostiene que facilitaba contactos. Varios futbolistas afirman haber desconocido la falsedad de los certificados. Estas versiones deben contrastarse con pruebas: ser víctima de un engaño y participar conscientemente en una irregularidad implican responsabilidades distintas.

En el caso de Guerrero, la exigencia es esclarecer en qué circunstancias aparece mencionado y qué documentación respalda esa referencia. Su trayectoria merece reconocimiento; cualquier credencial requiere verificación. Los goles no convalidan asignaturas, las ovaciones no sustituyen evaluaciones y una carrera sobresaliente no otorga automáticamente preparación para dirigir.

También deben responder los sistemas de certificación. ¿Quién comprueba los expedientes? ¿Cómo se verifica una licencia extranjera? ¿Qué impide que un documento irregular llegue a habilitar una función profesional? Cuando la apariencia del diploma pesa más que su respaldo académico, el control pierde su razón de existir.

Las entidades competentes deben revisar las credenciales cuestionadas, explicar sus controles y determinar responsabilidades donde corresponda. La investigación merece respuestas documentadas. Defender la formación de entrenadores significa proteger a quienes cumplen y a los jugadores que dependerán de sus conocimientos.

Reflexión final
El fútbol exige disciplina a sus deportistas y respeto a las reglas dentro de la cancha. Esa exigencia debe alcanzar también sus oficinas. Si tres años pueden comprimirse en diez días mediante un pago, lo que está en juego es la credibilidad de una profesión. El talento merece oportunidades; las credenciales deben ganarse. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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