El valor del fútbol sudamericano también se define frente a una pantalla. Los nuevos acuerdos de la CONMEBOL con Globo/SporTV y Paramount+, hasta 2030, ratifican el atractivo comercial de la Libertadores en Brasil. Sin embargo, una negociación exitosa debe medirse por algo más que la satisfacción de sus firmantes: importa cuánto facilita al aficionado seguir a su equipo.
Desde 2027, SporTV volverá a transmitir la competición con 41 partidos por temporada, incluida la final. Paramount+ ofrecerá también 41 encuentros anuales. El paquete complementará la cobertura de TV Globo y GE TV. La precisión geográfica resulta indispensable: los acuerdos corresponden a Brasil y no modifican las condiciones de transmisión en otros mercados sudamericanos.
La operación, asesorada por IMG, refleja una estrategia de distribución que combina televisión y plataformas digitales. Para la CONMEBOL, renovar alianzas y recuperar socios fortalece la presencia de su principal torneo de clubes. Para las cadenas, los partidos representan contenidos capaces de atraer audiencias y sostener suscripciones. Ambas partes encuentran valor en una pasión que millones de hinchas mantienen durante generaciones.
Pero ampliar la oferta no equivale a democratizar el acceso. El anuncio no detalla precios ni permite establecer cuánto costará seguir una campaña completa. Tener más ventanas puede resultar conveniente; también puede obligar al público a revisar distintas programaciones y servicios. La accesibilidad prometida deberá comprobarse en condiciones concretas: costos razonables, información clara y transmisiones confiables.
La inclusión de la Libertadores Femenina, la Sub-20, el futsal y el fútbol playa abre otra oportunidad. Estas competiciones necesitan exposición sostenida para desarrollar sus audiencias. Incorporarlas a un contrato constituye un avance, aunque su crecimiento dependerá de la promoción, los horarios y la atención editorial que reciban. El compromiso se demuestra cuando también se construye interés alrededor de los torneos menos visibles.
La CONMEBOL tiene razones para valorar estos acuerdos. También tiene la responsabilidad de procurar que su expansión comercial mejore la experiencia del espectador. Una orientación sencilla sobre dónde ver cada partido permitiría convertir la complementariedad anunciada en una ventaja comprensible y útil para el público.
El desafío trasciende el mercado brasileño. El fútbol necesita recursos para crecer, pero su fortaleza depende del vínculo con la gente. Los derechos audiovisuales alcanzan su mejor resultado cuando generan ingresos y mantienen las tribunas conectadas con las pantallas. Porque ningún contrato debería olvidar quién sostiene, cada semana, el valor de este espectáculo. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
