Infantino bajo la lupa: investigación revela otro pago millonario

Un pago de 1,72 millones de dólares exige algo más que una declaración de tranquilidad institucional. Gianni Infantino debe explicar qué recibió, por qué concepto y cómo se informó. La investigación sobre una remuneración vinculada con la organización del Mundial coloca bajo examen la transparencia de la FIFA. El presidente no puede quedar al margen del escrutinio que corresponde a cualquier administrador de recursos colectivos.

Según , una investigación recogida por Reuters, documentos fiscales estadounidenses registran que FWC2026 pagó a Infantino 1,72 millones de dólares en 2024. El reporte señala que esa compensación adicional no figuraba en el informe anual de la FIFA correspondiente a ese ejercicio.

La FIFA rechaza haber incumplido sus obligaciones y sostiene que cumple los requisitos de información y auditoría. Esa respuesta debe consignarse: no existe aquí una irregularidad acreditada por una resolución. Pero negar un incumplimiento no sustituye la explicación del pago ni resuelve las preguntas sobre su divulgación.

La exigencia es directa: ¿qué trabajo remuneraba ese desembolso? ¿Quién aprobó su monto? ¿Qué criterios lo sustentaron? ¿Dónde se informó públicamente? ¿Cómo se relaciona con las demás compensaciones del presidente? La FIFA debería responder cada pregunta con documentos y una explicación comprensible. La transparencia pierde sentido cuando obliga a reconstruir en archivos externos lo que la institución podría presentar ordenadamente.

El problema tampoco se reduce al tamaño de la cifra. Una remuneración elevada puede estar justificada; su justificación necesita controles verificables. El cargo no convierte un pago en indebido, pero tampoco lo vuelve incuestionable. Cuanto mayor es la responsabilidad, mayor debe ser la disposición a explicar.

Las auditorías deben ayudar a esclarecer, no utilizarse como una fórmula para clausurar el debate. Corresponde identificar qué revisaron, qué documentación examinaron y cómo comprobaron el cumplimiento de las obligaciones de divulgación.

Las federaciones miembro también deben preguntar. Apoyar la continuidad de Infantino no exige suspender la fiscalización. Si quienes eligen al presidente renuncian a controlarlo, debilitan la institución que dicen representar.

La FIFA debe facilitar una revisión independiente y publicar una explicación detallada sobre el pago y su tratamiento informativo. Si hubo incumplimientos, corresponden consecuencias. Si todo se ajustó a las reglas, debe demostrarlo. La confianza necesita evidencia.

Reflexión final
El dinero del fútbol exige cuentas claras, especialmente cuando beneficia a quien lo gobierna. Infantino tiene derecho a responder y la obligación institucional de hacerlo con precisión. Una presidencia no se fortalece pidiendo que le crean: se fortalece permitiendo que la fiscalicen. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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