Nutrición deportiva: qué comer antes y después de hacer ejercicios

Entrenar con energía y recuperarse bien comienza también en la mesa. Una alimentación adecuada ayuda a sostener el esfuerzo, reparar los músculos y disfrutar de la actividad física. En la entrevista reseñada, la nutricionista Konnie Zevallos destaca una idea fundamental: las necesidades cambian según la edad, la salud, la disciplina y la intensidad del ejercicio. Por eso, organizar las comidas es parte del cuidado personal, tanto para deportistas como para quienes buscan mantenerse activos.

Antes de entrenar, los carbohidratos aportan combustible para el movimiento. Un plátano o una tostada con mermelada pueden ser opciones prácticas cuando se necesita una porción pequeña. Las comidas más abundantes requieren mayor tiempo de digestión. La elección debe considerar cuánto falta para empezar, la duración del ejercicio y la tolerancia individual: alimentarse bien también significa sentirse cómodo durante la actividad.

Después del esfuerzo, combinar carbohidratos y proteínas favorece la recuperación. Los primeros ayudan a reponer las reservas de energía; las segundas contribuyen a reparar el tejido muscular. Pan con huevo, yogur con fruta y avena, o una comida con arroz y pescado son alternativas sencillas. Las cantidades deben ajustarse a las necesidades personales y al conjunto de la alimentación diaria.

La hidratación acompaña todo el proceso. Para muchas sesiones de menos de una hora, el agua resulta suficiente. Las bebidas deportivas y los geles pueden ser útiles en esfuerzos prolongados o exigentes, pero no son indispensables en cada entrenamiento. Su uso depende de la duración, las condiciones ambientales y las necesidades de reposición; elegirlos requiere más criterio que seguir una publicidad.

Una pauta equilibrada incluye además frutas, verduras y variedad de alimentos. Copiar la dieta de un atleta puede resultar poco útil para alguien con otra rutina. En niños y adolescentes, la planificación debe contemplar también el crecimiento. El acompañamiento nutricional permite adaptar las comidas a las exigencias deportivas y a las condiciones de salud.

Comer antes y después de entrenar forma parte de una estrategia cotidiana. Planificar horarios, llevar una merienda cuando sea necesario y disponer de agua facilita hábitos sostenibles. La recuperación también necesita descanso: alimentación, sueño y entrenamiento deben organizarse de manera complementaria.

Reflexión final
Cuidar el cuerpo supone ofrecerle recursos para responder al esfuerzo. En el Perú, alimentos cotidianos como el huevo, la papa, el arroz, las frutas y el pescado permiten construir opciones variadas. El mejor plan será aquel que combine orientación profesional, posibilidades familiares y constancia, haciendo del deporte una fuente de bienestar. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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