Tumbes acumula 2.394 casos de dengue en 2026, más del doble de los 1.021 registrados durante todo 2025, según el reporte regional difundido por Andina. La cifra exige algo más que preocupación institucional. Detrás de cada caso hay una persona enferma y una familia afectada. Contar contagios es indispensable; impedir que sigan aumentando es la obligación que ninguna conferencia de prensa puede reemplazar.
La Diresa identifica a Corrales, Tumbes, San Juan de la Virgen y Papayal entre los distritos de mayor riesgo. Las lluvias favorecen la acumulación de agua en recipientes que pueden convertirse en criaderos del mosquito transmisor. Sin embargo, no corresponde atribuir automáticamente todos los casos del año a las precipitaciones recientes. El escenario exige vigilancia, información precisa e intervenciones sostenidas.
El Niño no puede convertirse en el portavoz involuntario de las excusas oficiales. Las condiciones climáticas ayudan a explicar el riesgo; no resuelven las preguntas sobre la preparación institucional. ¿Cuántas viviendas reciben inspecciones? ¿Qué cobertura alcanza el control de criaderos? ¿Hay personal e insumos suficientes para atender oportunamente? Las autoridades deben responder con resultados verificables.
Pedir colaboración a las familias es necesario. Pero trasladarles toda la responsabilidad sería una cómoda renuncia del Estado. Eliminar recipientes, lavar y tapar depósitos de agua y utilizar repelente son medidas útiles. Deben acompañarse de servicios públicos adecuados, recojo de residuos y trabajo sanitario continuo. El mosquito no se combate únicamente repartiendo recomendaciones.
Tampoco basta anunciar operativos sin explicar sus resultados. El Gobierno Regional, las municipalidades y el Ministerio de Salud deben precisar responsabilidades, recursos y avances. El incremento de casos no demuestra por sí solo una negligencia concreta, pero sí obliga a evaluar si la respuesta alcanza y qué debe corregirse. La rendición de cuentas forma parte de la prevención.
La atención médica merece igual urgencia. La OMS señala que la detección temprana y el acceso a cuidados adecuados reducen considerablemente la mortalidad por dengue grave. Ante síntomas compatibles, debe buscarse evaluación; dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o sangrado requieren atención inmediata, incluso si la fiebre ha disminuido.
Tumbes necesita prevención sostenida y establecimientos preparados. La respuesta debe medirse por cobertura, oportunidad de atención y reducción del riesgo. Un comunicado puede informar sobre una intervención; jamás sustituirla.
Reflexión final
Las familias tienen tareas preventivas y las instituciones, obligaciones que no pueden delegar. Si el Estado sabe dónde está el riesgo, debe demostrar qué está haciendo allí. El dengue no concede treguas mientras se coordinan las explicaciones. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
