Morgan Quero: el video del escándalo costó 55 mil soles

En un país donde los niños aprenden bajo techos rotos y los profesores enseñan con más vocación que recursos, el Ministerio de Educación —con una claridad de prioridades envidiable— decidió que lo urgente era invertir S/ 55,000 en un video institucional para mejorar la imagen del ministro Morgan Quero. Porque, claro, si no puedes corregir tus errores, siempre puedes hacer un videoclip emotivo que los esconda. Educación de calidad, sí, pero en edición digital.

El escándalo fue revelado por el programa Punto Final: el Ministerio de Educación, a través del Instituto Peruano del Deporte (IPD), gastó 55 mil soles para producir un video cuyo único objetivo real era lavar la cara del ministro luego de sus desafortunadas y ofensivas declaraciones sobre las violaciones a menores en la comunidad awajún, a las que —textualmente— relacionó con “prácticas culturales”. Una frase que solo puede salir de alguien que nunca entendió ni la cultura ni la dignidad humana.

Como era de esperarse, la indignación pública obligó a Quero a pedir disculpas. Pero el Ministerio, en vez de revisar su gabinete o asumir consecuencias, optó por lo más práctico: montar un show audiovisual de siete días en el distrito de Río Santiago, con gastos incluidos en pasajes aéreos, fluviales y terrestres, viáticos, alimentación y material deportivo. Todo para grabar al ministro corriendo, sonriendo y haciendo como que hacía algo. Pero el producto final fue tan burdo —según fuentes del propio IPD citadas por Punto Final— que ni siquiera se atrevieron a publicarlo.

La versión oficial, por supuesto, intentó disfrazar el fiasco: el IPD respondió que el video buscaba “fortalecer las prácticas deportivas y autóctonas de las comunidades nativas”. Una noble intención que, convenientemente, coincidía con la necesidad de redimir mediáticamente al ministro. Un guion escrito sobre la marcha para justificar lo injustificable. Y lo peor: ese gasto ni siquiera figuraba en el plan anual del IPD. Todo improvisado. Todo opaco. Todo con dinero público.

Y aquí es donde el presidente del IPD, Federico Tong, merece su capítulo aparte. No solo evitó dar declaraciones sobre el gasto, sino que —según el mismo reportaje— fue él quien solicitó al alcalde de Río Santiago una carta formal para justificar la presencia del equipo audiovisual. Un libreto perfectamente armado para hacer pasar una campaña de imagen como un supuesto apoyo al deporte comunitario. ¿Gestor deportivo o cómplice de una cortina de humo?. Usted decida.

Mientras tanto, los verdaderos dramas de la educación siguen sin presupuesto: escuelas sin carpetas, comunidades sin conectividad, docentes mal pagados, alumnos sin libros. Pero no importa. Lo crucial era que Morgan Quero quedara bien en cámara. Y si el video fallaba, ya solo faltaba prestarle un Rolex y enviarlo a una clínica estética para completar el look ministerial versión Dina.

Porque eso es lo que estamos viendo: una administración más preocupada en la imagen que en la gestión. Una lógica de “márketing antes que política pública”, en la que se gasta más en pulir discursos que en implementar soluciones. Y como en Palacio nadie dice nada, como siempre, el silencio cómplice de la presidenta Boluarte parece validar esta lógica del maquillaje institucional.

Gastar S/ 55,000 en una operación de imagen mientras los colegios imploran techos nuevos no es solo un error: es una falta de respeto. Es la prueba de que hay un sector del gobierno que ha confundido la educación con una escenografía y la rendición de cuentas con una toma bien iluminada.

Si el Ministerio de Educación quiere recuperar algo de credibilidad, debería empezar por aceptar que los errores no se editan: se enmiendan. Y si el ministro quiere demostrar liderazgo, que renuncie al maquillaje y comience a gestionar como corresponde. Y si el IPD quiere recuperar algo de dignidad, que deje de prestarse para estos shows de utilería.

Porque la educación no necesita efectos especiales. Necesita voluntad política. Y si la única respuesta del gobierno ante el escándalo es esconder el video, entonces el problema no es la crítica. El problema es que ya ni en el espejo se quieren mirar.

Lo más nuevo

Artículos relacionados