El Fenómeno El Niño, según dijo, impactará la economía de personas y empresas y, para proteger su estabilidad financiera, tendrán a su disposición una herramienta importante: la reprogramación de sus créditos, sin que esta modificación se considere automáticamente una refinanciación, ni afecte por sí sola su calificación crediticia.
La medida de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) busca que un momento desafortunado, por un hecho climático extraordinario, no termine en un mal permanente en el historial financiero de los cumplidores pagadores.
La medida permite que bancos y otras entidades financieras apliquen temporalmente los cronogramas de pago a los ingresos que los clientes afectados esperen recibir razonablemente. La clave está en que el apuro económico sea transitorio y que el deudor haya tenido un buen comportamiento crediticio previo a la emergencia.
Podrán participar los que hubieran tenido una clasificación de “Normal” o “Con Problemas Potenciales” durante el mes anterior a la modificación. Además, según la regla general, el crédito debe tener un atraso máximo de 15 días y no haberse refinanciado o reestructurado previamente.
Las condiciones serán más flexibles en las zonas declaradas en estado de emergencia o en sectores económicos bajo emergencia sectorial. En estos casos, el crédito podrá tener hasta 30 días de atraso al momento de la modificación. De igual forma, algunos créditos que no sean minoristas podrán ser reprogramados hasta en dos ocasiones mientras se mantenga la emergencia.
Esta medida puede ser de particular ayuda para microempresarios, agricultores, comerciantes, transportistas y familias que vean mermada su capacidad de pago por causa de lluvias intensas, daños en la infraestructura, interrupciones productivas o problemas logísticos.
La reprogramación, sin embargo, no será automática. Cada entidad tendrá que evaluar de forma individual la situación del cliente, acreditar la afectación y confirmar la viabilidad de la nueva estructura de pagos, obteniendo, además, la aceptación expresa del deudor. Debe contar, además, con la aceptación expresa del deudor.
La flexibilización establecida por la SBS puede ser un mecanismo importante para mantener la continuidad financiera de miles de hogares y negocios afectados por el Fenómeno El Niño, pues no busca eliminar las obligaciones, sino que puedan ser cumplidas en condiciones compatibles con una situación excepcional.
Reflexión final
Años de ejemplar conducta financiera no deberían ser borrados por una emergencia climática. Programar de manera responsable puede marcar la diferencia entre enfrentar una dificultad temporal o caer en una crisis crediticia más profunda. La prevención financiera forma también parte de la capacidad de un país para enfrentar desastres con mayor resiliencia y proteger su actividad económica. (Foto ilustración: blog lacajanegra).
