Mapa electoral de Lima: ventaja visible, victoria aún incierta

La encuesta de CPI difundida por RPP presenta un escenario aparentemente categórico para la Alcaldía Metropolitana: Rafael López Aliaga encabeza las preferencias en nueve de los diez distritos evaluados. Sin embargo, detrás de esa fotografía favorable aparecen tres factores que impiden proclamar vencedores anticipados: la fragmentación de sus adversarios, el peso de los indecisos y la controversia sobre quién recibiría finalmente la credencial de alcalde.

López Aliaga lidera en Cieneguilla con 23,4%; Comas, 31%; Los Olivos, 33,2%; San Isidro, 47,8%; San Juan de Lurigancho, 25,4%; San Juan de Miraflores, 24,5%; San Martín de Porres, 35,8%; San Miguel, 31,1%; y Santa Anita, 36,6%. La excepción es Santiago de Surco, donde Carlos Bruce alcanza 40%, frente al 39,1% de López Aliaga. La estrecha diferencia confirma que ninguna ventaja debe confundirse con una victoria consumada.

El mapa exhibe la presencia transversal de Renovación Popular, pero también desnuda la dispersión de sus competidores. Bruce, Francis Allison, Daniel Urresti, Ricardo Belmont y Susel Paredes dividen un espacio electoral que todavía no logra articular una alternativa metropolitana uniforme. Mientras el líder consolida territorios, sus adversarios parecen disputar, por ahora, parcelas del segundo lugar.

Pero hay una advertencia indispensable: estas mediciones proceden de muestras independientes de entre 300 y 450 personas por distrito. No constituyen automáticamente una encuesta representativa de toda Lima Metropolitana. Sumar resultados distritales sin ponderar el tamaño poblacional sería transformar la estadística en propaganda con calculadora.

Persiste, además, una cuestión institucional que no admite evasivas. López Aliaga figura inscrito como candidato a primer regidor provincial, aunque el sondeo consulta por él como eventual alcalde. Corresponde al Jurado Nacional de Elecciones aclarar oportunamente quién recibiría la credencial si su lista obtiene la victoria. Los limeños no pueden votar por una figura pública y descubrir después, mediante una interpretación jurídica, quién ejercerá realmente el cargo.

La encuesta muestra una ventaja territorial significativa, pero no sentencia la elección. Los indecisos conservan capacidad para modificar el escenario y la campaña todavía debe pasar por el examen de los debates, las propuestas y la transparencia institucional. Lima necesita comparar planes, no resignarse a contemplar porcentajes.

Reflexión final
Una ciudad no se gobierna desde una encuesta ni puede elegir con letra pequeña. Antes de votar, los ciudadanos deben saber quién postula realmente, quién asumiría la Alcaldía y cómo enfrentará la inseguridad, el transporte y el desorden urbano. Cuando las reglas permanecen borrosas y los titulares fabrican triunfos prematuros, el voto informado termina siendo el primer derrotado. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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