Las Elecciones Regionales y Municipales 2026 parecen haber convertido la campaña en una feria de ofrecimientos. Dinero en efectivo, bolsas de víveres, materiales de construcción, electrodomésticos, servicios gratuitos, premios deportivos y hasta terneros figuran entre 35 casos vinculados con presuntas dádivas. Los hechos podrían parecer una colección de anécdotas insólitas, pero detrás de cada regalo aparece una amenaza concreta contra la libertad del voto.
En Loreto, una candidata anunció la entrega de S/12.500 para mejorar el campo deportivo de una comunidad. Reconoció los hechos y fue excluida porque el beneficio superó las dos UIT. En Pasco, otro postulante quedó fuera de la contienda tras la entrega de materiales para construir una losa deportiva, instalar tuberías y donar una tribuna metálica.
Áncash aportó su propia escena electoral: un campeonato de fútbol, presentado como apertura de campaña, distribuyó más de S/37.000 en premios. El candidato y su organización recibieron multas que fueron apeladas.
Pero el episodio más singular se produjo en Junín. Durante una denominada “capacitación ganadera” se sortearon dos terneros, sacos de alimento y pajillas de inseminación. El candidato sancionado sostuvo que asistió como invitado y negó haber entregado dádivas. El organismo electoral consideró que tuvo una participación activa; la decisión será apelada.
A la lista se suman expedientes por reparto de víveres, electrodomésticos, polos deportivos y promoción de atenciones médicas o veterinarias acompañadas de propaganda electoral. La creatividad para ofrecer beneficios parece superar, por momentos, la capacidad para formular planes de gobierno.
De los 35 casos identificados, 15 cuentan con sanción en primera instancia y los demás permanecen en trámite. Corresponde respetar el derecho de defensa, pero también impedir que la demora convierta la fiscalización en una ceremonia posterior a las elecciones.
Lo insólito no es solamente entregar terneros durante una campaña. Lo verdaderamente alarmante es que algunos políticos sigan considerando que una necesidad puede transformarse en publicidad y que un beneficio momentáneo puede sustituir una propuesta seria.
Las autoridades electorales deben resolver los expedientes antes de que las urnas conviertan una infracción pendiente en un conflicto político. Los partidos, además, deben asumir responsabilidad por sus candidatos y no actuar como simples espectadores.
Reflexión final
La democracia no es una tómbola ni el ciudadano un concursante esperando premios. Cuando una campaña ofrece dinero, cemento o ganado en lugar de soluciones, revela cómo pretende gobernar: distribuyendo favores para construir dependencia. El voto debe elegir autoridades, no agradecer regalos. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
