Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en el mundo, pero una proporción importante puede prevenirse mediante controles oportunos y hábitos saludables. En el marco del Día Mundial del Corazón, el cardiólogo Luis Alberto Buleje Terrazas, exdirector del Instituto Nacional Cardiovascular, recordó que reconocer los factores de riesgo permite actuar antes de que aparezca una emergencia.
De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud citadas por el especialista, alrededor de 19,8 millones de personas mueren cada año por enfermedades cardiovasculares. Estas representan aproximadamente el 32 % de los fallecimientos mundiales y, dentro de ese grupo, los infartos cardíacos y los accidentes cerebrovasculares concentran la mayor cantidad de casos.
En el Perú ocurrirían cerca de cien infartos diarios, considerando las atenciones registradas en establecimientos del Ministerio de Salud, EsSalud, clínicas privadas y las Fuerzas Armadas. Aproximadamente una cuarta parte tendría un desenlace fatal, una realidad que refuerza la importancia de la prevención.
Los ocho principales factores de riesgo señalados son hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, estrés crónico, sobrepeso u obesidad, tabaquismo, consumo de alcohol y sedentarismo. La presencia simultánea de dos o más incrementa la posibilidad de sufrir un evento cardiovascular. Sin embargo, muchos de estos factores pueden controlarse mediante alimentación equilibrada, ejercicio regular, descanso adecuado, abandono del tabaco, moderación del alcohol y seguimiento médico.
El sobrepeso merece especial atención. Según los datos mencionados por Buleje Terrazas, el 61,2 % de la población peruana presenta sobrepeso u obesidad. A ello se suma el estrés prolongado, que puede elevar la frecuencia cardíaca y la presión arterial debido al aumento de hormonas como el cortisol y la noradrenalina.
También resulta importante escuchar las señales del organismo. El dolor en el pecho, las palpitaciones y la falta de aire requieren evaluación médica, especialmente si aparecen con el esfuerzo o se repiten. El especialista recomienda medir regularmente la presión arterial y realizar un chequeo cardiovascular desde los 40 años. Las personas con antecedentes familiares de hipertensión, diabetes o enfermedad cardíaca deberían comenzar antes.
Proteger el corazón no depende de una acción aislada, sino de decisiones cotidianas sostenidas. Controlar la presión, el peso, la glucosa y el colesterol permite identificar riesgos y recibir orientación profesional.
Reflexión final
La prevención cardiovascular debe entenderse como una oportunidad para vivir mejor. Caminar, alimentarse saludablemente, manejar el estrés y acudir a los controles médicos son decisiones sencillas con un enorme valor. Cuidar el corazón hoy es regalarle más años y mayor calidad de vida al futuro. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
