El cuy impulsa la economía familiar y abre oportunidades en el Perú

El desarrollo empresarial peruano también crece en los espacios donde miles de familias convierten sus conocimientos y esfuerzo en oportunidades. La crianza de cuyes constituye una expresión de ese potencial: una actividad tradicional que, acompañada de ciencia, tecnología y organización, puede fortalecer los ingresos rurales. Su expansión invita a reconocer el valor económico de una cadena productiva profundamente vinculada con nuestra identidad gastronómica.

Según las cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego citadas en la información difundida, entre 2022 y 2025 la población nacional de cuyes pasó de 23,2 millones a más de 25 millones de ejemplares, un crecimiento de 7,8%. Además, la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025 señala que alrededor del 57% de los productores agropecuarios desarrolla esta crianza, dos puntos porcentuales más que en 2024.

Estos resultados encuentran un aliado importante en la investigación. Desde 1964, el Instituto Nacional de Innovación Agraria impulsa el mejoramiento genético del cuy, trabajo que permitió desarrollar las razas Perú, Andina, Inti y Kuri. Sus características favorecen distintos aspectos de la producción, como la ganancia de peso, la capacidad reproductiva y el rendimiento de carcasa.

La transferencia de más de 15.000 reproductores, con aproximadamente 7.000 productores beneficiados, demuestra la importancia de acercar el conocimiento científico al campo. Para una familia criadora, acceder a mejores ejemplares y asistencia técnica puede representar una oportunidad para gestionar su actividad con mayor eficiencia.

La infraestructura también acompaña este esfuerzo. El centro implementado en Huarmey, en alianza con Antamina, y el próximo centro institucional anunciado en Cajamarca buscan ampliar la disponibilidad de reproductores con calidad genética y sanitaria. A ello se suman las investigaciones sobre las líneas Mantaro, Inka y Merino.

Desde el enfoque empresarial, estas iniciativas pueden complementarse con capacitación en costos, alimentación, sanidad y comercialización. La asociatividad ofrece, además, posibilidades para organizar la oferta, atender pedidos y construir relaciones estables con compradores.

La crianza de cuyes reúne tradición, innovación y oportunidades de emprendimiento. Consolidar su crecimiento requiere conectar la investigación con las necesidades de los productores y las exigencias del mercado. La colaboración entre familias, instituciones y empresas puede contribuir a una cadena más competitiva y con mayores beneficios para las regiones.

Reflexión final
El progreso del sector tendrá su mejor indicador en la calidad de vida de quienes lo sostienen. Más allá del número de animales, importa que cada avance productivo abra posibilidades de ingresos estables, aprendizaje y desarrollo. Apostar por esta actividad es reconocer que la economía familiar también puede ser protagonista de la innovación peruana. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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