Bettocchi defiende a Melgar ante L1MAX: “Por favor, sean objetivos”

Ricardo Bettocchi tiene razón al exigir objetividad y cuestionar el tratamiento que recibe Melgar. Pedir criterios iguales para todos los clubes no constituye un privilegio: es reclamar una obligación periodística. Tras el empate 2-2 ante Universitario, el administrador rojinegro puso sobre la mesa una discusión que trasciende el resultado: cómo ejerce su responsabilidad una señal que se presenta como el canal del fútbol peruano.

“Por favor, sean objetivos”, reclamó Bettocchi. Una petición elemental que ningún medio debería encontrar incómoda. Su cuestionamiento fue concreto: “Hace un editorial completo con edición para tratar de desmentir lo que dijo un entrenador, todo en contra de Melgar”. Así describió la cobertura hacia Miguel Rondelli. Esa denuncia exige contrastar la emisión completa, pero también una respuesta sustentada del canal. La credibilidad se defiende mostrando evidencias.

El directivo identificó, además, una tensión entre negocio e información: “El canal ha buscado una línea que tiene transmisiones partidarias y me parece que lo evaluaron como un beneficio comercial”. Allí está el problema de fondo. Una empresa puede diseñar productos para determinadas hinchadas; el análisis periodístico, en cambio, debe conservar criterios verificables. La audiencia se comercializa. La imparcialidad no debería entrar en el paquete.

Bettocchi insistió: “No terminen diciendo lo que les piden que digan porque ya sabemos que es una transmisión partidaria”. La frase expresa su desconfianza; no demuestra, por sí sola, que existan instrucciones para favorecer intereses. Precisamente por eso corresponde transparentar los criterios editoriales. Cuando un club denuncia parcialidad, responder con argumentos resulta más útil que convertir el reclamo en otra confrontación.

Por supuesto, L1MAX puede cuestionar a Rondelli. Ningún entrenador está por encima del escrutinio. Pero esa libertad exige aplicar la misma severidad a todas las camisetas, mostrar contexto suficiente y corregir cuando corresponda. Tener un micrófono concede alcance; no concede infalibilidad.

“El ataque ha venido desde el set del llamado canal del fútbol peruano”, sostuvo Bettocchi. Su percepción revela una relación deteriorada que merece atención. Melgar debe revisar sus errores deportivos, pero no necesita ganar un partido para merecer respeto. Tampoco debe aceptar que su protesta sea reducida automáticamente a una excusa por el resultado.

La pregunta más contundente del administrador sigue en pie: “¿Es el canal del fútbol peruano o es el canal del fútbol menos FBC Melgar?”.

L1MAX tiene la oportunidad de responder con su trabajo. Porque representar un campeonato exige reconocer a todos sus protagonistas. El respeto no puede repartirse según el rating, ni la objetividad cambiar de camiseta cuando se encienden las cámaras. Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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