Los centros comerciales registraron menos visitas en septiembre y el calor empieza a modificar lo que compran los consumidores. La afluencia cayó 12,09% frente a agosto, según Poken Perú Retail. El dato exige atención, aunque no autoriza a anunciar una debacle. Tampoco corresponde esconderlo detrás del optimismo gremial: una campaña publicitaria puede atraer clientes, pero no explicar por sí sola qué está pasando.
El informe registró 7,03 millones de visitas en septiembre, frente a 7,99 millones en agosto. La reducción alcanzó a categorías como moda, calzado, belleza y tecnología. Sin embargo, la comparación interanual de tiendas comparables mostró un ligero avance respecto de septiembre de 2025. La precisión importa: hubo una caída mensual de afluencia, no un derrumbe general de ventas.
La ACCEP destaca que las ventas de sus asociados crecieron cerca del 10% durante el primer semestre. Es un resultado favorable, pero pertenece a otro periodo y mide otra variable. Exhibirlo no responde completamente a lo ocurrido en septiembre. Las cifras sirven para entender la realidad; escoger únicamente las más cómodas sirve para tranquilizar una presentación.
Mientras tanto, el calor altera las preferencias. Según el gremio, las condiciones asociadas a El Niño favorecen las bebidas, cuyas ventas aumentaron 16% durante el semestre. Ropa y calzado crecieron 6%, mientras las prendas de abrigo enfrentaron una temporada menos dinámica. El consumidor cambia sus decisiones; los inventarios y las campañas deben acompañarlo.
Aquí corresponde evitar otra simplificación: el reporte no demuestra que El Niño haya causado la caída mensual de visitas. El propio gremio todavía no identifica un efecto negativo del calor sobre el conjunto de ventas o afluencia. Confundir coincidencia con causalidad produciría un titular contundente, pero una explicación deficiente.
Lo que sí exige respuesta es el riesgo operativo. Los operadores anuncian refuerzos en techos, drenajes y bombeo, además de rutas logísticas alternativas ante posibles lluvias. Bien, pero anunciar preparación no equivale a acreditarla. La seguridad de trabajadores y visitantes merece comprobaciones, mantenimiento y fiscalización, no solamente declaraciones tranquilizadoras.
El cierre del año dependerá de la demanda y de la capacidad de adaptación del sector. Navidad y Black Friday pueden impulsar las compras; no sustituyen una gestión preventiva. Empresas y autoridades deben demostrar que pueden responder tanto a los cambios del consumidor como a eventuales interrupciones por lluvias.
Reflexión final
Menos visitas obligan a revisar estrategias; un clima cambiante fuerza a reevaluar prioridades. Sería inadmisible ajustar cada descuento con precisión y dejar la prevención para después. La verdadera solidez comercial también se demuestra cuando proteger a las personas importa tanto como cerrar una venta. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
