AFA bajo sospecha: Tapia debe explicar la ruta del dinero

La selección argentina genera orgullo; sus ingresos deben generar cuentas claras. Una investigación de Clarín describe diez intermediarios extranjeros utilizados por la AFA para cobrar contratos comerciales y comisiones de hasta el 30%. Claudio Tapia y Pablo Toviggino deben explicar qué servicios justificaron esos pagos. Administrar el prestigio de la camiseta exige algo más que posar junto a las copas: exige demostrar dónde termina cada dólar. staging.clarin.com

Según la publicación, los cobros atravesaron sociedades de distintas jurisdicciones, con transferencias entre empresas por al menos 15 millones de dólares. La investigación también cuestiona su actividad operativa y señala a Moon Euro Management LLC, en Dubái, como nueva intermediaria. Son señalamientos periodísticos que requieren esclarecimiento, no una sentencia de culpabilidad.

Pero la responsabilidad dirigencial comienza mucho antes de una condena. ¿Por qué no cobrar directamente? ¿Quién seleccionó a los intermediarios? ¿Cómo se fijaron sus comisiones? ¿Qué resultados entregaron? Un porcentaje elevado exige una justificación proporcional. Si para recibir dinero hace falta entregar una parte considerable, corresponde explicar qué valor aporta quien se queda con ella.

Tener una sociedad extranjera o una oficina virtual no demuestra un delito. Tampoco acredita capacidad profesional. La evaluación debe apoyarse en contratos, facturas, servicios comprobables y beneficiarios identificados. El membrete de una empresa no reemplaza la evidencia de su trabajo.

Tapia, como presidente, y Toviggino, como tesorero, deben responder por los controles bajo su responsabilidad. No basta invocar procedimientos internos: deben permitir verificar quién autorizó cada operación, cómo se registró y cuánto recibió finalmente la asociación. La transparencia que solo puede entender un círculo reducido resulta insuficiente para una institución de semejante relevancia.

También corresponde exigir responsabilidad a los órganos de fiscalización. Su función pierde sentido si únicamente certifican documentos sin examinar la sustancia económica de las operaciones. Controlar significa preguntar, contrastar y dejar constancia de las objeciones.

La AFA debe publicar información verificable, encargar una revisión independiente y explicar las medidas adoptadas frente a los cuestionamientos. Los patrocinadores también deberían exigir trazabilidad: asociar una marca con la selección implica cuidar el destino de sus aportes. Si se acreditan irregularidades, deben determinarse responsabilidades y recuperarse los recursos que correspondan.

Reflexión final
Los campeonatos no conceden inmunidad administrativa. Cuanto mayor es el prestigio de la selección, mayor debe ser la exigencia sobre quienes gestionan sus ingresos. El hincha puede celebrar sin conocer contabilidad; los dirigentes no pueden administrar como si nadie tuviera derecho a examinarla. Las estrellas se ganan en la cancha. La confianza se sostiene mostrando las cuentas. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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