LATAM debe dar explicaciones y las autoridades dejar claro cómo están fiscalizando. Dos incidentes reportados en pocos días merecen algo más que comunicados cuidadosamente redactados. El pasajero necesita garantías verificables, no una nueva edición de “lamentamos los inconvenientes”. El miedo dentro de una aeronave no es una molestia comercial. Y la seguridad no puede acreditarse mediante una frase que cualquier empresa puede copiar y pegar.
El 19 de octubre, el vuelo LA2302 Lima–Piura registró una emergencia antes del despegue. Se reportó fuego, intervinieron bomberos y los pasajeros fueron desembarcados preventivamente. LATAM lo denominó “evento técnico imprevisto”. De acuerdo: ahora falta explicar el evento, identificar la causa y establecer qué podía detectarse previamente. El adjetivo “imprevisto” no resuelve esas preguntas.
El 16 de octubre, el vuelo LA2424 hacia São Paulo tuvo que regresar a Lima tras otro imprevisto técnico, con despliegue de mascarillas de oxígeno. Aterrizó sin incidentes. No está demostrada una relación entre ambos episodios, pero su proximidad exige examinar antecedentes, mantenimiento y respuesta operacional. La investigación debe determinar si fueron hechos independientes o revelan problemas que requieren medidas adicionales.
¿Se cumplieron los protocolos? ¿Qué inspecciones precedieron a cada salida? ¿Qué falló y qué controles funcionaron? LATAM debe responder con evidencia. Activar procedimientos de emergencia es indispensable; presentarlos como explicación completa sería como celebrar al extintor y olvidarse de investigar el incendio.
¿Dónde está la Dirección General de Aeronáutica Civil del MTC? Sus funciones incluyen vigilancia, fiscalización y sanción. Debe informar sus actuaciones, verificar registros y exigir las correcciones correspondientes. Supervisar no consiste en recibir documentos y confiar en que todo estará bien. La autoridad existe precisamente porque la seguridad requiere comprobación independiente.
Indecopi ya supervisa la atención a los afectados, según lo informado. Debe comprobar asistencia, información y reubicación efectiva. Pero cambiar un pasaje no responde por las causas del incidente. La protección del consumidor necesita acompañar la fiscalización técnica, sin que una entidad utilice las competencias de la otra como cómoda salida administrativa.
Corresponde investigar, publicar conclusiones comprensibles y establecer responsabilidades cuando existan incumplimientos. También revisar si los antecedentes justifican una supervisión adicional. Sin acusaciones anticipadas, pero sin tranquilidad anticipada tampoco.
LATAM debe demostrar sus controles. El Estado debe demostrar que los verifica.
Reflexión final
Que no haya ocurrido una tragedia permite corregir a tiempo. No autoriza a minimizar lo sucedido. Prevenir antes que lamentar significa hacer hoy las preguntas que nadie debería formular mañana frente a víctimas. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
