Entrevista: Sun Tzu habla de Rafel López Aliaga y su plan de drones

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

En tiempos donde los drones abundan más que los patrulleros, donde la inteligencia es más artificial que política, y donde las estrategias de seguridad parecen guiones de una película de ciencia ficción clase B, La Caja Negra no tuvo otra opción que ir más allá de los gabinetes de crisis y los flashes municipales.

Por eso, en esta edición especial, crucé las fronteras del tiempo y del ridículo para entrevistar al más grande estratega militar de todos los tiempos: Sun Tzu, autor de El arte de la guerra, maestro del pensamiento táctico, y enemigo declarado de los fuegos artificiales sin fundamento.

La razón: el Plan de Seguridad Total para Lima, promovido por el alcalde Rafael López Aliaga, alias Porky. Un megaproyecto que promete 1,000 drones, torres de vigilancia, cámaras de visión nocturna, inteligencia artificial, y… cero contacto con la realidad. La entrevista fue directa, incómoda, y sobre todo, esclarecedora.

El Capibara: Maestro Sun Tzu, gracias por atendernos desde la eternidad. ¿Ha tenido oportunidad de analizar el plan de seguridad de Lima lanzado por el alcalde Rafael López Aliaga?

Sun Tzu: Lo he leído con detenimiento. Y si ese es su plan para ganar la guerra contra la inseguridad, mi primer consejo sería: no inicie la batalla. Porque un ejército sin táctica, sin coordinación, y con más drones que inteligencia humana, está destinado no a perder… sino a confundir.

El Capibara: El alcalde asegura que con tecnología de punta, Lima será una ciudad más segura. Ha comprado mil drones. ¿Eso no es avanzar?.

Sun Tzu: Comprar mil drones no es avanzar. Es acumular aparatos. Una estrategia no se mide por el número de juguetes, sino por la lógica con que se usan. Usted puede llenar el cielo de Lima con hélices y cámaras, pero si en tierra no hay presencia policial real, justicia eficaz, ni voluntad política de actuar más allá del espectáculo… lo único que vuela es la esperanza.

El Capibara: Se ha invertido en torres inteligentes, cámaras térmicas, reconocimiento facial. ¿Impresionante, no?.

Sun Tzu: Impresionante como desfile de circo. Pero el enemigo no se combate con luces. Los extorsionadores no temen al lente. Los sicarios no se espantan con pantallas. Y los criminales no se rinden ante drones si saben que no hay nadie que llegue a detenerlos. Esto es una fachada tecnológica que esconde la renuncia al Estado real.

El Capibara: ¿Qué piensa del liderazgo del alcalde? ¿Está actuando como un general?.

Sun Tzu: Un general no grita desde el podio, ni lanza cifras al aire. Un general se ensucia las botas, conoce el terreno, sabe dónde está su tropa. El señor alcalde, en cambio, se comporta como un animador de feria tecnológica. Da entrevistas como si lanzara productos en una convención de Las Vegas, pero no ha mostrado ni una sola directiva coherente sobre cómo estas herramientas se integrarán al sistema de seguridad real. No hay estrategia. Solo hay marketing.

El Capibara: Pero al menos hay una intención, una narrativa de “hacer algo”…

Sun Tzu: “Hacer algo” no es lo mismo que “hacer lo correcto”. Y mucho menos cuando ese algo sirve más para llenar titulares que para vaciar cárceles. La seguridad ciudadana no se combate desde el aire, se enfrenta en los barrios, en las comisarías, en el patrullaje, en el sistema de justicia. Este plan —si es que merece ese nombre— no enfrenta el crimen, lo decora.

El Capibara: ¿Cree que el alcalde está realmente interesado en reducir la delincuencia?

Sun Tzu: Está interesado en que lo vean intentando. No en lograrlo. Y eso es peor. Porque cuando el líder solo quiere la foto, abandona el campo de batalla y se instala en la tarima. El crimen no se intimida con drones ni con frases grandilocuentes. Se combate con presencia territorial, inteligencia criminal, inversión sostenida en instituciones… y compromiso más allá del titular.

El Capibara: ¿Y la inteligencia artificial, los centros de monitoreo, la promesa de “ciudad más segura de Sudamérica”?.

Sun Tzu: El que mucho promete y poco ejecuta, termina dando excusas. La inteligencia artificial no resuelve la corrupción humana. Los centros de monitoreo no sirven si los operadores están más preocupados por la hora de salida que por los mapas del delito. Y las promesas vacías no son estrategia, son trucos de mago sin conejo.

Sun Tzu no necesitó levantar la voz. Bastó su mirada fría y su lógica implacable para desnudar lo que el marketing municipal intenta disfrazar como plan maestro. Su diagnóstico es claro: la guerra contra la inseguridad no se gana con drones, se pierde con soberbia.

Antes de irse, me dejó una frase que vale más que mil conferencias de prensa: “La peor derrota no es perder la batalla, sino convertirla en espectáculo mientras el enemigo avanza por la puerta trasera.”

Desde las trincheras urbanas donde el dron no llega y el patrullero no pasa, se despide El Capibara, periodista silvestre, libre y sin dueño. Hoy habló Sun Tzu. Mañana —con algo de estrategia y menos luces— quizá escuchemos a la realidad.

Nos reencontramos en la próxima edición de La Caja Negra, donde las guerras no se maquillan, se entienden. Y donde el show no reemplaza al deber.

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