Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra
Hay discursos que suenan tan nobles como sospechosos. Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, acaba de anunciar con bombo y platillo su cruzada para recuperar el dinero robado al fútbol sudamericano. “Es dinero que debería estar en el campo de fútbol, en el desarrollo del deporte, no en los bolsillos de los dirigentes, de los poderosos”, proclamó en Luque ante cámaras y aplausos.
Hermoso. Pero mientras se persigna en público, hay una denuncia grave flotando en el aire… y Domínguez no ha abierto la boca para aclararla. Ni él, ni su socio silencioso en Zurich, Gianni Infantino.
Según reveló elDiarioAR (Argentina), Alejandro Domínguez figura como único autorizado de una cuenta en Dubái con más de 23 millones de dólares. Transferencias millonarias llegaron desde empresas en Qatar y Emiratos Árabes, algunas incluso sancionadas por autoridades regulatorias. No hay egresos. No hay contratos visibles. No hay explicaciones. Hay, eso sí, mucho silencio. (Fuente: elDiarioAR, junio 2025)
¿No es exactamente este tipo de fondos opacos lo que Domínguez dice combatir?. ¿No es esta la misma lógica de “dinero fuera del fútbol” que tanto denuncia en sus discursos?. Qué curioso: su auditoría forense revisa cuentas ajenas, pero no la suya.
Mientras Domínguez promete “hacer justicia” y “enfrentar a los poderosos que todavía tienen el dinero del fútbol”, la investigación en Paraguay por presunto lavado de dinero sigue paralizada. Tres presidentes y dos fiscales generales han pasado desde 2017. Y la causa no avanza ni un centímetro. Ni siquiera después de allanamientos a bancos. Quizá porque, cuando los hilos conducen demasiado cerca del poder, se cortan convenientemente.
Lo más indignante es el silencio de Gianni Infantino, el hombre que prometió limpiar la FIFA después del FIFAGate. ¿Dónde está su declaración sobre esta denuncia?. ¿Dónde está la Comisión de Ética que debería abrir una investigación preventiva?. Porque cuando se trata de Domínguez, Infantino parece haberse puesto tapones en los oídos.
Domínguez dice haber recuperado 150 millones de dólares para la CONMEBOL. Bien por él. Pero hay una diferencia abismal entre recuperar dinero robado por otros… y explicar los 23 millones que, según una denuncia documentada, podrían estar estacionados en Dubái. ¿O acaso la ética tiene fronteras geográficas?.
Domínguez no puede sostener por más tiempo el doble discurso. No puede predicar pureza y transparencia mientras evade dar la cara ante denuncias tan graves. Si quiere “hacer justicia”, debería empezar rindiendo cuentas sobre su propia cuenta bancaria.
Reflexión final
El fútbol sudamericano ya no aguanta más hipocresías. La gente merece saber la verdad. Y si Alejandro Domínguez y Gianni Infantino no tienen nada que ocultar, deberían hablar. Porque el silencio, en estos casos, es mucho más que sospechoso: es cómplice.
