Entrevista: Clístenes habla sobre las elecciones presidenciales 2026

Aquí El Capibara, en conexión interestelar con la ética, que en el Perú actual es un fósil en peligro de extinción. Esta vez crucé las fronteras del tiempo y del hartazgo para invocar al viejo Clístenes, el pionero de la democracia, el que pensaba —pobre iluso— que el pueblo podía gobernarse a sí mismo con virtud.

Porque, Clístenes, en este Perú de 2025, lo que tenemos no es una democracia: es un chiste cruel con padrones. Las bandas criminales marcan más agenda que los partidos; los “debates” presidenciales se parecen más a realities que a espacios de propuestas. Con una presidenta con 3% de aprobación, un Congreso con 0% de vergüenza, y 43 candidatos presidenciales cuya principal oferta es no ser tan desastroso como el resto, hemos convertido el acto de votar en un ritual de resignación nacional.

Y sí: la minería ilegal gobierna más territorios que el propio Estado, las mafias extorsivas se han vuelto los nuevos poderes locales, y en este clima de inseguridad, polarización y cinismo, el ciudadano ya no elige: sobrevive.

Las elecciones presidenciales están programadas para el 12 de abril de 2026, pero lo que se juega ese día no es solo quién ocupará el sillón de Pizarro, sino si como país seguiremos hundidos en el mismo bucle de cinismo, desgobierno y corrupción. Vamos entonces con el inventor de este fallido experimento llamado democracia, a ver si nos dicta el epitafio de este naufragio político.

Capibara: Maestro Clístenes, bienvenido al país donde el voto ya no se reflexiona, se padece. ¿Qué siente al ver 43 candidatos presidenciales y ni una sola idea decente?.

Clístenes: Siento pena. No por ustedes, sino por el concepto de democracia. Tener 43 candidatos sin un solo estadista es como asistir a una subasta de payasos en busca de un cirujano. Y lo peor: ustedes no votan por ideas, votan por el menos malo, como si elegir presidente fuera escoger entre dos balas.

Capibara: Casi todos los expresidentes están presos, procesados o fugados. ¿Eso qué dice del Perú?.

Clístenes: Que confundieron voto con fe y candidatos con salvadores. Si un país elige a quien roba y luego llora cuando lo roba, entonces el problema no es solo el político, es el ciudadano amnésico. Y si encima normalizan la corrupción, no tienen una democracia, tienen una cofradía electoral de impunidad.

Capibara: ¿Y qué decir del Congreso?. El más impopular, el más blindado y el más desconectado de la calle.

Clístenes: Ustedes no tienen un Parlamento, tienen una trinchera de intereses. Si una curul se usa para blindar narcos, votar leyes express y cobrar favores, entonces es un centro comercial con inmunidad parlamentaria. Un poder del Estado que legisla para sí mismo es una traición legalizada.

Capibara: La gente ya no cree en nadie. Y algunos quieren un “líder fuerte” que ponga orden. ¿Alarma o nostalgia autoritaria?.

Clístenes: Eso no es alarma, es la antesala del autoritarismo. Cada vez que el pueblo clama por orden a cualquier precio, lo que llega es un dictador disfrazado de bombero. El Perú no necesita mano dura, necesita cabeza fría con columna vertebral.

Capibara: 50% dice que votará blanco, nulo o por ninguno. ¿Es un avance?.

Clístenes: Es una señal de hartazgo, sí. Pero también es una trampa si no va acompañada de organización, memoria y acción. No votar con conciencia es protestar con un megáfono apagado. La abstención sin alternativa no castiga, legitima al peor.

Capibara: ¿Y si ninguno convence ni representa a la ciudadanía?.

Clístenes: Entonces que el pueblo se lo cobre. Que no repita errores con apellidos reciclados. Que no revalide el contrato social con los mismos que lo rompieron. Que diga: ni Boluarte, ni sus clones, ni sus aliados de saco y dinamita. No reelegir a nadie del Ejecutivo ni del Congreso actual debería ser el mínimo acto de dignidad democrática. Votar por el “menos malo” es seguir alimentando el ciclo que los tiene atrapados.

Capibara: Una última, maestro: ¿qué le diría a los jóvenes que creen que su voto no vale?.

Clístenes: Que si no votan, otros elegirán por ellos. Que si no participan, los extorsionadores lo harán. Que si no levantan la voz, los que sí lo hacen serán los que venden territorio por oro ilegal. La democracia se pudre si no se defiende. Y se defiende con conciencia, no con indiferencia.

Clístenes no ha venido a salvarnos. Ni puede. Solo vino a certificar que en el Perú 2025 lo que hay no es democracia, es un simulacro electoral intervenido por el crimen, los influencers sin plan y las encuestadoras sin ética. Que si seguimos votando por nombres y no por principios, el Perú no tendrá un nuevo presidente: tendrá un nuevo error.

Porque aquí la clase política no merece confianza, merece juicio. Y si la justicia no actúa, que lo haga la memoria. Que el voto no elija al menos malo, sino al menos impresentable. Aunque, viendo la lista, ni eso está asegurado.

Desde esta patria secuestrada por la impunidad, se despide El Capibara, periodista silvestre, libre y sin dueño. Hoy habló Clístenes, y aunque su democracia fue inventada hace siglos, sigue teniendo más decencia que toda nuestra oferta electoral junta.

Nos reencontramos en La Caja Negra, donde las urnas no se limpian con encuestas… sino con coraje y memoria.

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