El Perú da un paso relevante hacia la modernización de sus pagos laborales. Con el reglamento de la Ley N.° 32413, el Gobierno habilita que los sueldos y otras obligaciones laborales puedan pagarse también a través de billeteras digitales, tanto en el sector público como en el privado. Más allá de la novedad tecnológica, la medida tiene un objetivo claro: ampliar alternativas, facilitar el acceso al dinero y fortalecer la inclusión financiera con reglas que protegen los derechos del trabajador.
¿Qué cambia en la práctica? El pago podrá realizarse no solo en una cuenta bancaria tradicional, sino también en cuentas de dinero electrónico vinculadas a billeteras digitales. Para muchos trabajadores, esto significa mayor comodidad: recibir el salario en un canal de uso cotidiano, con acceso inmediato, posibilidad de transferencias y pagos digitales sin depender necesariamente de una agencia o de horarios bancarios.
Para los empleadores, la principal implicancia es que se amplÃan los medios válidos para cumplir con el pago, pero bajo un principio innegociable: la elección de dónde se deposita la remuneración es únicamente del trabajador. El reglamento recalca que cualquier intento de direccionar, condicionar o imponer una billetera o entidad constituye una infracción muy grave, sancionable por la inspección del trabajo. En otras palabras, la digitalización avanza, pero con un enfoque de derechos.
Esta reforma también pone sobre la mesa un tema clave para la formalización: cuando el pago se realiza por canales trazables y regulados, se fortalece la transparencia y se abren puertas a la educación financiera. En esa lÃnea, se plantea un rol activo del Estado para difundir información dirigida a empleadores y trabajadores sobre el uso responsable y seguro de estas cuentas, y sobre cómo integrarlas a la vida financiera sin caer en riesgos por desconocimiento.
Otro elemento estratégico es la interoperabilidad. El sistema apunta a que las billeteras autorizadas puedan transferir fondos entre sÃ, sin importar quién provea el servicio al que envÃa o al que recibe. Para el ecosistema empresarial, esto reduce fricciones, mejora la experiencia del usuario y puede dinamizar pagos cotidianos, desde planillas hasta servicios complementarios.
El pago de sueldos vÃa billeteras digitales no reemplaza al sistema bancario: lo complementa. Es una ampliación de opciones que, bien implementada, puede mejorar eficiencia, acceso y formalidad.
Reflexión final
La oportunidad ahora es cultural y operativa: que empresas ajusten procesos con buenas prácticas y que trabajadores ejerzan su elección con información clara. Si la regla se cumple —libertad de elección, seguridad y transparencia—, esta medida puede convertirse en un hito: el salario más cerca, más rápido y con más herramientas para gestionar mejor la economÃa personal.(Foto: Caretas).
