Candelaria 2026: danzantes y turistas, ¿quién gasta más?

La Fiesta de la Virgen de la Candelaria no solo es una de las expresiones culturales más emblemáticas del Perú: es, también, una maquinaria económica que transforma a Puno durante más de 40 días. En 2026, las fechas centrales se desarrollan entre el 24 de enero y el 10 de febrero, y se espera la llegada de cerca de 250 mil personas entre turistas y danzantes. Con un movimiento económico estimado en S/ 566,5 millones, la gran pregunta empresarial es inevitable: ¿quién impulsa más el gasto directo, los danzantes o los visitantes?.

Los datos muestran una respuesta interesante: ambos motores están muy cerca. El estudio de la Cámara de Comercio y Producción de Puno indica que turistas y danzantes concentran el 60,6% del gasto directo, con S/ 176,8 millones atribuibles al turismo y S/ 166,51 millones vinculados al gasto de los danzantes. Es decir: el turista lidera por poco, pero el danzante compite de igual a igual, algo que muchas veces se subestima cuando se piensa solo en hotelería.

Además, el impacto del turismo tiene un efecto multiplicador claro: por cada sol que gastan los turistas se generan S/ 0,36 adicionales en la economía regional. Esa “cola” de beneficios llega a proveedores, servicios, comercio y empleo temporal.

En el caso de los danzantes, la estructura de gasto es intensiva y altamente local. Participan alrededor de 240 conjuntos, con danzas autóctonas y de trajes de luces, y se calcula que de los 120 mil danzantes, 48 mil son locales y 72 mil llegan desde distintas provincias. Su gasto típico incluye vestuario (alrededor de S/ 1.500), hospedaje para foráneos (promedio S/ 400 por 3,5 noches), alimentación (S/ 250), transporte (S/ 180), cuota del conjunto (S/ 200) y accesorios/maquillaje (S/ 260), con ajustes por reutilización y participación selectiva. En términos simples: cada danzante es también un “cliente recurrente” de la economía cultural.

Por el lado turístico, se proyectan 104 mil visitantes nacionales y 26 mil extranjeros. El gasto promedio estimado es de S/ 1.250 por turista nacional y S/ 2.350 por extranjero. La mayor parte del desembolso se concentra en hospedaje y gastronomía, seguidos por tours, compras de artesanía y transporte urbano, beneficiando directamente a hoteles, restaurantes, agencias, guías y comerciantes.

En la Candelaria 2026 no hay un solo ganador: danzantes y turistas sostienen, casi en partes iguales, el corazón económico de la festividad. Uno compra experiencia; el otro invierte en tradición. Ambos dinamizan Puno.

Reflexión final
La lección empresarial es positiva: la Candelaria es una “industria cultural” con demanda real y medible. El reto está en profesionalizar servicios, elevar estándares y diseñar ofertas para ambos públicos: el visitante que llega a descubrir y el danzante que vuelve a celebrar. Cuando cultura y gestión se alinean, la fiesta se convierte en desarrollo sostenido. (Foto: Sora).

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