En un país donde la obra pública tradicional suele tropezar con trámites, expedientes y demoras que cuestan años —y oportunidades—, Obras por Impuestos (OxI) destaca como una innovación práctica: alinear el interés fiscal del Estado con la eficiencia del sector privado. Desde 2009, este mecanismo permite que las empresas adelanten el pago del Impuesto a la Renta para financiar y ejecutar proyectos públicos priorizados, convirtiendo obligaciones tributarias en infraestructura tangible y servicios que cambian vidas.
El arranque de 2026 mostró por qué OxI se ha convertido en un “acelerador” de desarrollo. Según ProInversión, al cierre de enero se adjudicaron 42 intervenciones por S/ 681 millones, un monto que supera ampliamente lo registrado en el mismo mes de 2025 (8 intervenciones por S/ 94 millones). Más allá de la cifra, el mensaje es empresarial: cuando el diseño institucional reduce fricción y eleva estándares de ejecución, el capital privado se anima a participar con mayor fuerza.
La clave de OxI está en su lógica operativa. No se trata de “transferir efectivo” a un municipio para que ejecute, sino de que la empresa financie y gestione la ejecución bajo reglas públicas, con incentivos claros para cumplir plazos, calidad y cierre. Ese enfoque ayuda a enfrentar uno de los mayores costos sociales del Perú: las obras paralizadas. OxI, por diseño, tiende a proteger la continuidad, porque la empresa necesita liquidar adecuadamente su inversión para aplicar el beneficio tributario correspondiente.
Los beneficios se ven en el territorio. En educación, la experiencia de los Colegios de Alto Rendimiento (COAR) ilustra el salto cualitativo: infraestructura moderna, equipamiento y tecnología operativa “desde el día uno”, lo que acelera resultados y reduce brechas con enfoque regional.
En salud y saneamiento, OxI ha impulsado plantas de tratamiento y establecimientos que, además de infraestructura, incorporan gestión, equipamiento y estándares que elevan el servicio público donde más se necesita.
En perspectiva, el mecanismo ya tiene espalda: desde su implementación, OxI acumula 1,130 intervenciones adjudicadas por S/ 17,544 millones hasta enero de 2026. Y la proyección de adjudicaciones para el cierre de 2026 asciende a S/ 3,099 millones, lo que consolidaría un año récord.
OxI demuestra que la colaboración público-privada no es un eslogan, sino una herramienta medible para transformar impuestos en infraestructura, servicios y competitividad regional.
Reflexión final
El debate empresarial de 2026 ya no debería ser si OxI funciona, sino cómo escalarlo con sostenibilidad: incorporar mantenimiento, innovación y proyectos de “ciudad inteligente”, sin perder transparencia ni control ciudadano. Cuando el Estado prioriza bien y el privado ejecuta con rigor, el verdadero ganador —siempre— es el ciudadano. (Foto: Comex Perú).
