TRIBUNA CREADA PARA CANDIDATOS:
En un país donde miles de emprendedores avanzan con esfuerzo, pero todavía enfrentan enormes barreras para acceder a financiamiento justo, la discusión sobre inclusión financiera ya no puede seguir siendo secundaria. En ese escenario, la candidatura al Senado de Jorge Solís, con el número 7 por Renovación Popular, el partido liderado por Rafael López Aliaga, ha colocado sobre la mesa un tema de fondo: cómo transformar el sistema financiero para que sirva mejor a los ciudadanos, a las MYPES y a quienes sostienen la economía real del Perú. No se trata de una candidatura improvisada, sino de un perfil técnico, con experiencia, trayectoria y pergaminos en uno de los sectores más sensibles para el desarrollo nacional.
El punto de partida es claro. El Perú sigue arrastrando bajos niveles de inclusión financiera frente a otros países de la región. Millones de personas continúan fuera del sistema formal, y esa exclusión empuja a muchos hacia mecanismos de financiamiento abusivos, como el “gota a gota”, los préstamos informales y otras formas de crédito que terminan asfixiando a las familias y a los pequeños negocios. En ese contexto, Jorge Solís aparece como un hombre clave para la economía y el sector financiero del Perú, porque conoce desde dentro las limitaciones, distorsiones y urgencias de un sistema que necesita abrirse, competir más y llegar mejor a la base productiva del país.
Su propuesta no gira solo en torno al diagnóstico. Plantea una reforma del sistema financiero nacional, el fortalecimiento de las microfinanzas, el impulso a programas como Reactiva para microempresas y la apertura de la banca peruana a actores internacionales de primer nivel. La lógica es sencilla, pero poderosa: más competencia puede traducirse en menores tasas, más productos, más acceso al crédito y más oportunidades para emprendedores, comerciantes y pequeños productores. Esa visión cobra relevancia en una economía donde demasiados ciudadanos siguen pagando el costo de un mercado concentrado y todavía poco inclusivo.
Además, Solís no llega a la política como un improvisado. Su paso por Caja Huancayo, la presidencia de la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro, y Crédito y su experiencia en el sistema microfinanciero nacional le otorgan un respaldo poco común en tiempos donde abundan los discursos sin contenido técnico. Por eso puede afirmarse que es un candidato con pergaminos, alguien que no habla desde la teoría vacía, sino desde el conocimiento acumulado de años trabajando en una de las estructuras más importantes para el crecimiento de los emprendedores peruanos.
También resulta relevante su planteamiento de brindar una segunda oportunidad financiera a quienes quedaron fuera del sistema formal por factores externos, como la pandemia, la inseguridad o la caída de sus negocios. Esa mirada introduce un criterio más humano y productivo: entender que miles de peruanos no salieron del sistema por falta de voluntad, sino por circunstancias adversas. Reinsertarlos a la economía formal no solo aliviaría a muchas familias, sino que fortalecería el tejido productivo del país.
En tiempos en que la política suele ofrecer consignas rápidas y soluciones superficiales, la candidatura de Jorge Solís resalta por poner el foco en una reforma estructural que puede tener impacto concreto en la vida diaria de millones de peruanos. Desde Renovación Popular, y dentro de una propuesta impulsada políticamente por Rafael López Aliaga, su figura se proyecta como la de un actor técnico con capacidad para incidir en un debate central: cómo hacer que el sistema financiero deje de ser un privilegio para pocos y se convierta en una herramienta de progreso para muchos.
Reflexión final
El Perú necesita más que promesas: necesita perfiles capaces de entender la economía desde la calle, desde el pequeño negocio, desde el emprendedor que lucha por sostener a su familia. Cuando aparece un candidato con experiencia comprobada, solvencia técnica y una agenda enfocada en democratizar el crédito, vale la pena prestarle atención. Jorge Solís representa justamente esa posibilidad: la de llevar al debate público una visión seria, moderna y necesaria sobre el futuro económico del país. (Foto composición: lacajanegra.blog).
