En toda coyuntura electoral, los mercados suelen reaccionar antes que los discursos. Eso es precisamente lo que viene ocurriendo en el Perú mientras avanzan los resultados de las Elecciones 2026: el dólar muestra una ligera presión al alza y la Bolsa de Valores de Lima opera con retrocesos moderados. Lejos de ser una señal de alarma, este movimiento refleja algo bastante habitual en economía: la cautela de los inversionistas frente a escenarios aún abiertos. El tipo de cambio interbancario reportado por el Banco Central de Reserva mostró para el 14 de abril una cotización promedio de S/ 3,3898 por dólar, por encima del promedio del 13 de abril de S/ 3,3690.
Según reportes económicos del martes 14 de abril, el dólar llegó a cotizarse alrededor de S/ 3,385, con un avance diario de 0,33%, mientras que el cierre previo había sido de S/ 3,3725, de acuerdo con información del BCR. En paralelo, el índice general de la Bolsa de Valores de Lima retrocedía 0,05% y el índice selectivo caía 0,63%, en una reacción vinculada a la espera de mayores certezas políticas.
Pero conviene poner estas cifras en perspectiva. Los mercados no están castigando al país; están tomando posición frente a una variable que todavía no termina de definirse. Ese comportamiento es natural en cualquier democracia donde una elección presidencial abre preguntas sobre el rumbo económico, la estabilidad institucional y la continuidad de ciertas reglas de juego. Más aún en un Perú donde el conteo ha seguido mostrando una competencia abierta por el segundo lugar de la segunda vuelta, con Keiko Fujimori ya encaminada y varios nombres disputando el cupo restante. Reuters reportó el 15 de abril que, con cerca del 90% de votos contados, Fujimori lideraba con alrededor de 16,9%, mientras Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga peleaban estrechamente el segundo puesto.
Desde una mirada empresarial, esta coyuntura también deja una lección saludable. El mercado peruano sigue reaccionando con sensibilidad, sí, pero también con orden. No se observa una ruptura, sino un ajuste. El dólar se mueve, la bolsa corrige y los agentes económicos esperan información más clara antes de tomar decisiones de mayor profundidad. Esa prudencia habla de un sistema que, pese a la incertidumbre política, conserva mecanismos de lectura racional sobre el riesgo.
El alza del dólar y el retroceso bursátil forman parte del reflejo inmediato de una economía atenta a la política. Son movimientos que acompañan la incertidumbre, no necesariamente una desconfianza estructural. En la medida en que el panorama electoral se aclare, el mercado tendrá mejores condiciones para recomponer expectativas.
Reflexión final
Las elecciones también enseñan a leer la economía con madurez. Cuando el mercado se mueve, no siempre está anunciando una crisis; muchas veces simplemente está pidiendo definiciones. Y ese mensaje, en el fondo, también es positivo: recuerda que la estabilidad política sigue siendo uno de los activos más valiosos para construir confianza, inversión y crecimiento sostenible en el Perú. (Foto: Wayka).
