Si las elecciones fueran mañana, el tablero no exhibe convicciones sino cautela. La última encuesta de CPI —presentada por RPP— pone primero a Rafael López Aliaga con 12.7%, seguido por Mario Vizcarra con 6.2% y Keiko Fujimori con 5.5%. El resto es niebla: figuras mediáticas asoman sin proyecto, mientras el escepticismo ocupa dos tercios del mapa. A seis meses de los comicios del 12 de abril de 2026, el dato no es quién lidera, sino cuán poco lidera.
El sondeo revela una paradoja: el “puntero” no pasa de 12.7%. Eso no es mando; es techo bajo. Detrás, la fragmentación convierte a la política en feria de ofertas: un alcalde capitalino, un hermano de expresidente devenido candidato, una eterna aspirante y humoristas o comunicadores que capitalizan el hartazgo. Pero sin mayorías ni ideas claras, cualquier primer lugar es prestado. La encuesta, además, expone lo esencial: 21.7% votaría en blanco o viciado y 33.1% no precisa; es decir, más de la mitad no está dispuesta a comprar slogans sin recibo.
El voto “blanco/viciado” no es apatía pura: es un plebiscito silencioso contra el menú. En un país donde la seguridad se descompone a diario, la economía no despega y la política vende milagros semanales, la gente mide el costo de otro salto al vacío. Por eso emergen liderazgos frágiles, incapaces de explicitar cómo financiarán sus promesas, con qué equipos gobernarán o qué reformas costosas defenderán cuando llegue la calle a presionarlos.
El 12 de abril será inamovible, recuerda la ONPE. La fecha importa porque acorta el tiempo de la verdad: en seis meses, cada aspirante deberá demostrar algo más que chispa de campaña. Deberá probar que entiende la urgencia de construir Estado, no apenas ganar trending topics. La encuesta de hoy no consagra; advierte: quien no seduzca a ese tercio indeciso y respete la inteligencia del electorado, perderá por ausencia de credibilidad, no por falta de likes.
La política peruana no necesita salvadores, sino planes verificables y equipos solventes. Si el primer lugar flota en 12.7%, el verdadero liderazgo está vacante. El país exige respuestas medibles: seguridad con metas y presupuesto, crecimiento con inclusión, limpieza de la contratación pública y un acuerdo mínimo para no volver a dinamitar las reglas al primer cálculo.
Reflexión final
CPI nos deja un espejo incómodo: no hay coronas, hay tareas. El 12 de abril no elegimos carisma; elegimos rumbo. Que el voto en fuga no sea resignación, sino filtro: premiar a quien demuestre seriedad y castigar la improvisación con el arma más republicana que tenemos: un voto informado y sin nostalgia.
Ficha técnica (CPI/RPP).
Encuesta presencial urbana del 3 al 7 de noviembre de 2025; muestra: 1,200 personas (18–70 años); nivel de confianza: 95.5%; margen de error: ±2.8 p.p. Publicada por RPP el 10/11/2025.
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