Colombia y Brasil eligieron aviones supersónicos suecos Gripen. Perú, en cambio, se quedó con los F-16 Block 70 estadounidenses. La comparación no es menor, porque revela algo más que una preferencia técnica: muestra tres formas distintas de entender la defensa nacional. Mientras unos buscaron modernizar sus cielos con cooperación industrial y transferencia tecnológica, el Perú apostó por una plataforma militar potente, pero rodeada de polémica política y dudas sobre estrategia de largo plazo.
Brasil fue el primero en marcar el camino con el Gripen. No solo compró aviones: negoció participación de Embraer, producción local y transferencia tecnológica. Es decir, convirtió una adquisición militar en una oportunidad de desarrollo industrial. Colombia siguió una línea similar al optar por el Gripen para reemplazar sus Kfir, buscando además una mayor cooperación estratégica con Brasil. En ambos casos, la decisión mira más allá del combate aéreo: apunta a crear capacidades, alianzas y autonomía.
Perú tomó otro rumbo con los F-16 Block 70, una versión moderna, confiable y ampliamente utilizada en el mundo. Es un caza multirrol con radar avanzado, buena interoperabilidad y capacidad para misiones de defensa aérea, ataque y reconocimiento. Técnicamente, no es una mala compra. El problema es que en el Perú casi nada importante ocurre sin convertirse en crisis. La operación fue atravesada por cuestionamientos, contradicciones políticas y debates sobre oportunidad, costo y conducción del proceso.
La diferencia principal está ahí: el Gripen ofrece a Brasil y Colombia una ruta de cooperación regional e industrial; el F-16 ofrece al Perú una capacidad militar robusta y probada, pero con menor impacto tecnológico local si no se acompaña de un plan serio de transferencia, mantenimiento, formación y desarrollo aeronáutico. Comprar aviones no es lo mismo que construir política de defensa.
La pregunta no debería ser únicamente cuál avión es mejor. El Gripen y el F-16 son plataformas modernas, con fortalezas distintas. La verdadera pregunta es qué gana cada país además del avión. Brasil gana industria. Colombia gana cooperación regional. Perú gana poder aéreo, pero aún debe demostrar que también ganará planificación, transparencia y sostenibilidad.
Reflexión final
Un país no se moderniza solo porque compra cazas nuevos. Se moderniza cuando cada compra estratégica fortalece capacidades nacionales. Colombia y Brasil parecen haber mirado el cielo pensando también en tierra firme: industria, tecnología y alianzas. Perú, con sus F-16, tiene una oportunidad importante. Pero si la política vuelve a convertir una decisión de defensa en espectáculo de desorden, entonces el avión será moderno, pero el Estado seguirá volando bajo. (Foto: Infobae).
