Sanción al partido de Roberto Sánchez por aportes sin sustento

La ONPE sancionó con S/88.000 a Juntos por el Perú, partido que lleva a Roberto Sánchez como candidato presidencial, por no sustentar correctamente aportes recibidos en dinero y especie durante la campaña de 2021. El dato no es menor: ocurre en plena tensión electoral y cuando los partidos exigen transparencia al sistema. La pregunta cae por su propio peso: ¿con qué autoridad se reclama confianza pública si dentro de casa no se ordenan las cuentas?.

Según la resolución jefatural 0014-2026-JN/ONPE, Juntos por el Perú no emitió 86 recibos para justificar aportes recibidos entre marzo y abril de 2021, pese a que la Ley de Organizaciones Políticas exige documentar estos ingresos. Cada recibo fue valorizado en S/1.000, lo que llevó a la multa de S/88.000. Para la ONPE, la omisión no fue un hecho aislado, sino una conducta repetida en el tiempo.

El asunto es especialmente delicado porque los recibos no son un simple papel administrativo. Permiten identificar al aportante, precisar el tipo de contribución, registrar la fecha y verificar la responsabilidad del tesorero. Sin esa trazabilidad, el financiamiento político queda en una zona gris. Y en política, las zonas grises suelen convertirse en territorios cómodos para la duda, la sospecha y la impunidad.

Juntos por el Perú apeló la sanción y pidió su nulidad, alegando que no existía infracción y que los casos no estaban confirmados. Sin embargo, la ONPE declaró infundado el recurso y sostuvo que la infracción estaba debidamente acreditada. El problema, entonces, no es solo contable. Es ético. Los partidos no pueden pedir votos con discursos de cambio mientras incumplen reglas básicas de transparencia financiera.

La multa a Juntos por el Perú debe leerse como una advertencia para todo el sistema político. No hay democracia limpia con campañas opacas. No hay renovación posible si los aportes no se explican, no se documentan y no se rinden ante la ciudadanía.

Reflexión final
El financiamiento partidario es una prueba de coherencia. Quien aspira a gobernar debe demostrar primero que puede administrar con claridad su propia campaña. Porque cuando un partido no sustenta sus aportes, no solo incumple una norma: debilita la confianza de los ciudadanos en la política. Y el Perú ya tiene demasiada desconfianza como para seguir financiando sombras. (Foto: Exitosa).

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