Donald Trump critica el alto precio de las entradas del Mundial

Donald Trump criticó el elevado precio de las entradas del Mundial 2026 y dijo que “no pagaría” ciertos boletos, luego de conocer que el partido entre Estados Unidos y Paraguay, previsto para el 12 de junio en Los Ángeles, tiene entradas desde mil dólares. La frase resulta llamativa no solo por venir del presidente de Estados Unidos, país anfitrión del torneo, sino porque confirma una preocupación creciente: la Copa del Mundo se está volviendo inaccesible para millones de hinchas.

Trump reconoció que le gustaría asistir, pero admitió que tampoco pagaría esas cifras. También expresó inquietud por sus votantes de Queens, Brooklyn y otros sectores populares que aman el fútbol, pero que podrían quedar fuera por los altos costos. La observación tiene peso político, pero también revela una verdad incómoda: el Mundial 2026 puede ser un éxito comercial y, al mismo tiempo, un fracaso en términos de acceso popular.

La FIFA defiende su sistema de precios dinámicos, inspirado en el mercado estadounidense, donde la demanda eleva el valor de las entradas. Pero esa lógica, aplicada al torneo más importante del planeta, convierte la pasión en una subasta. Quien puede pagar, entra. Quien no, queda reducido a espectador televisivo. Y cuando las entradas de reventa para la final llegan a cifras millonarias, el discurso de “fiesta global” empieza a sonar vacío.

El problema no es solo cuánto cuesta un boleto. Es todo el ecosistema que rodea al Mundial: hospedajes disparados, transporte caro, servicios elevados y una experiencia diseñada cada vez más para turistas de alto poder adquisitivo y clientes corporativos. El hincha común, aquel que sostuvo históricamente el alma del fútbol, queda desplazado por una lógica de rentabilidad sin pudor.

La crítica de Trump expone un problema que la FIFA intenta maquillar con cifras récord de ventas. Vender muchas entradas no significa democratizar el acceso. También se puede llenar estadios excluyendo silenciosamente a quienes no pueden pagar.

Reflexión final
Cuando el presidente del país anfitrión dice que no pagaría una entrada del Mundial, la FIFA debería escuchar algo más que una frase política. Debería escuchar una advertencia: el fútbol puede seguir generando millones, pero si pierde al hincha popular, pierde su razón de ser. (Foto: foxsports.com.mx).

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