La Liga 2 peruana ya no está caliente: está al borde del incendio. Lo que debería ser un campeonato de desarrollo, ascenso, identidad regional y oportunidad para el fútbol del interior se ha convertido en una amenaza de colapso. Según información difundida en el programa Súper Deporte, la Liga Profesional de Fútbol Peruana, creada bajo el paraguas de la Federación Peruana de Fútbol, estaría incumpliendo compromisos económicos con los clubes participantes. La denuncia es grave: no se trata solo de dinero atrasado, sino de la continuidad del torneo y de la credibilidad de todo el sistema.
De acuerdo con lo señalado en Súper Deporte, la LFPP no estaría cumpliendo con la entrega dineraria acordada para el campeonato ni con los reembolsos por hospedaje y alimentación a los 18 clubes. El reclamo golpea el centro de la organización: los equipos no solo juegan partidos; pagan planillas, comandos técnicos, arbitrajes, proveedores, logística, seguridad y, en algunos casos, obligaciones con la Agremiación de Futbolistas. La Liga2 2026 se disputa oficialmente como Liga2 Caliente 2026 y reúne a 18 equipos en competencia, según el registro público del torneo.
La contradicción denunciada resulta difícil de justificar: mientras los clubes reclaman recursos comprometidos, también se les exige cumplir pagos ante la Gerencia de Licencias de la FPF. Es decir, no se les habría entregado lo pactado, pero sí se les exige pagar como si la maquinaria funcionara con absoluta normalidad. Esa lógica no es profesionalización; es una presión administrativa que asfixia. Se pide formalidad a clubes que reciben incertidumbre. Se exige orden desde una estructura que, según la denuncia periodística, no estaría honrando sus compromisos.
El problema se vuelve más delicado porque el torneo tiene respaldo comercial. La Liga2 Caliente cuenta con naming de una casa de apuestas y patrocinadores asociados como Umbro, Latam, Sporade y Alpasa. Entonces la pregunta cae por su propio peso: si existe naming, si hay patrocinadores, si se vendió un producto competitivo y si las marcas apostaron por el ascenso peruano, ¿por qué los clubes denuncian falta de recursos? ¿Dónde está la trazabilidad del dinero? ¿Cómo se distribuyen los ingresos? ¿Quién fiscaliza los compromisos? ¿Quién responde si el torneo se rompe?
La Liga 2 no es un torneo decorativo. Es la segunda categoría del fútbol peruano, el puente hacia la Liga 1, la esperanza deportiva de muchas regiones y una vitrina para futbolistas que buscan una oportunidad profesional. Cuando se abandona la Liga 2, se abandona también al fútbol de provincias, al trabajador deportivo, al hincha regional y a los patrocinadores que creyeron en un campeonato serio.
El antecedente ya debía preocupar: FC San Marcos figura como retirado de la competencia en los registros del torneo. Ese hecho debió encender todas las alarmas. Si ahora más clubes evalúan no continuar por falta de cumplimiento económico, ya no hablamos de una queja aislada, sino de una crisis estructural que amenaza con convertir el ascenso en una competencia de supervivencia.
La FPF y la LFPP deben explicar, documentar y cumplir. No bastan comunicados, reuniones ni promesas de última hora. Los clubes necesitan pagos, cronogramas claros, rendición de cuentas y reglas parejas. Un torneo profesional no puede vivir de la angustia de sus participantes ni de la paciencia de sus acreedores.
Reflexión final
La Liga Caliente está al rojo vivo porque el sistema parece exigir más de lo que garantiza. Si el organizador no cumple, el campeonato pierde legitimidad. Y si los clubes caen, no caerá solo una categoría: caerá otro pedazo de la ya golpeada credibilidad del fútbol peruano. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
