Indecopi alerta fallas en Suzuki, Hyundai, Changan, JAC y Honda

Indecopi encendió una alerta que ningún conductor debería tomar como un trámite menor: 227 vehículos y motocicletas comercializados en el Perú deberán pasar por revisión debido a posibles fallas de seguridad. Las campañas involucran unidades Suzuki, Hyundai, Changan, JAC y motos Honda.

La noticia confirma una realidad incómoda. Comprar un vehículo nuevo no garantiza que todo haya sido correctamente ensamblado, revisado y probado. El consumidor paga por tecnología, seguridad y confianza, pero a veces recibe también una cita inesperada con el taller y la obligación de averiguar si su unidad forma parte del problema.

El primer llamado comprende 55 vehículos Hyundai New Tucson NX4 HEV fabricados en 2025. Algunas unidades podrían presentar sensores de impacto lateral mal ensamblados. La consecuencia no es decorativa: el despliegue de los airbags laterales podría retrasarse durante determinados accidentes, aumentando el riesgo de lesiones para los ocupantes.

También fueron incluidos 29 vehículos Changan, JAC y Suzuki fabricados en 2026. En estos casos se detectó una posible falla en el reductor de presión del sistema GLP. El desperfecto podría ocasionar una fuga de líquido refrigerante y, si no se identifica a tiempo, provocar que el motor se apague repentinamente durante la conducción. La tecnología prometía eficiencia; el conductor podría terminar administrando una emergencia en plena vía.

La tercera campaña alcanza a 143 motocicletas Honda CB125 Hornet. Algunas unidades podrían carecer de una pieza encargada de transmitir la rotación de la rueda delantera al sistema ABS. Aunque el freno convencional continuaría funcionando, el mecanismo antibloqueo podría no responder correctamente. En una motocicleta, donde la carrocería es prácticamente el propio conductor, relativizar esta falla sería una irresponsabilidad.

Las empresas anunciaron inspecciones y reemplazos gratuitos. Corresponde reconocer la corrección preventiva, pero no confundirla con generosidad corporativa. Reparar un producto potencialmente defectuoso es una obligación, no una campaña de relaciones públicas.

La comunicación también debe ser directa. No basta con publicar una alerta y esperar que cada propietario descubra por casualidad que conduce una unidad observada. Fabricantes, concesionarios e Indecopi deberían localizar activamente a los usuarios mediante registros, llamadas, mensajes y correos verificables.

Las revisiones deben realizarse sin costos, demoras injustificadas ni falta de repuestos. Además, Indecopi debe supervisar cuántas unidades fueron efectivamente atendidas y publicar los resultados de cada campaña.

Reflexión final
Un airbag que puede activarse tarde, un motor que podría apagarse o un ABS incompleto no son simples detalles de fábrica. Son riesgos que circulan junto a familias, pasajeros y peatones. La seguridad vehicular comienza antes de la venta y no puede depender de que el consumidor descubra a tiempo lo que otros debieron detectar mucho antes. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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