Vergüenza: helicópteros sin hélices ante el Fenómeno El Niño

El Fenómeno El Niño avanza, las inundaciones amenazan nuevamente al norte del país y el Gobierno asegura estar corriendo contra el tiempo. Sin embargo, mientras se anuncian planes, inspecciones y recorridos oficiales, aparece una imagen que desnuda mejor que cualquier informe la precariedad de nuestra prevención: helicópteros destinados a rescates y ayuda humanitaria permanecen sin hélices y a la espera de mantenimiento, repuestos o inspecciones.

Según informó Diario Expreso, varias aeronaves de la Aviación del Ejército presentan esas condiciones justamente cuando deberían estar listas para responder ante huaicos, inundaciones, evacuaciones médicas y poblaciones aisladas. El Perú parece haber perfeccionado una extraña política pública: esperar la emergencia para descubrir que el equipo de emergencia todavía está en preparación.

Entre las aeronaves mencionadas figuran helicópteros MI-171Sh-P, adquiridos durante el gobierno de Ollanta Humala. Fueron comprados precisamente para operaciones complejas, transporte humanitario y respuesta ante desastres. Sin embargo, algunos permanecen cubiertos y sin sus componentes principales instalados.

El Ejército explicó a Expreso que estas condiciones forman parte de procesos de preservación y mantenimiento, y aseguró que mantiene actividad aérea pese a las dificultades para sostener material ruso en el actual contexto internacional. Muy bien. Pero la ciudadanía no necesita un curso acelerado de logística militar. Necesita saber algo mucho más simple: ¿cuántos helicópteros pueden despegar hoy si mañana una ciudad queda aislada?

Porque durante una inundación nadie evacúa pacientes con comunicados de prensa.

La situación resulta todavía más irritante por su carácter previsible. El Niño no apareció ayer. El país conoce desde hace meses los riesgos climáticos. Ya conocemos la secuencia: advertencias, presupuesto, reuniones, demora, desastre, declaración de emergencia, compras urgentes y, finalmente, una comisión investigadora explicando por qué nadie hizo a tiempo lo que todos sabían que debía hacerse.

Expreso también advierte sobre las limitaciones del PerúSat-1 para entregar información continua en tiempo real. Es casi una postal del Estado peruano: tenemos satélite, pero necesitamos conseguir imágenes adicionales; tenemos helicópteros, pero algunos esperan hélices; tenemos prevención, pero suele activarse cuando el agua ya está dentro de las viviendas.

El Gobierno debe publicar de inmediato el estado real de la flota: cuántos helicópteros existen, cuántos vuelan, cuántos están inmovilizados, qué repuestos faltan y cuándo estarán operativos. La seguridad nacional no puede administrarse mediante respuestas vagas.

Reflexión final
La verdadera vergüenza no es que una aeronave necesite mantenimiento. La vergüenza es llegar otra vez a las puertas de El Niño con equipos estratégicos sin plena disponibilidad después de meses de advertencias. Cuando comiencen los huaicos, ningún funcionario podrá instalar una hélice con discursos. El desastre podrá ser climático; la imprevisión tendrá responsables. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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