El árbitro señala un penalti y comienza el juicio público: hablan entrenadores, jugadores y comentaristas, mientras falta la explicación de quien decidió. LaLiga empieza a corregir esa contradicción con entrevistas arbitrales después de los partidos. La apertura merece reconocimiento. La autoridad no debería depender del silencio, sino de la capacidad de justificar una decisión con argumentos comprensibles.
El acuerdo entre LaLiga, la Federación Española y el sindicato arbitral permite que DAZN y Movistar Plus+ entrevisten a un colegiado por jornada cada una. Son dos encuentros seleccionados, no comparecencias después de todos los partidos. El pacto incluye un bono audiovisual de 500.000 euros para el colectivo. La transparencia también entra en la negociación comercial.
El formato ya comenzó. Ricardo de Burgos Bengoetxea explicó sus decisiones tras el Levante-Atlético de Madrid; Alejandro Hernández Hernández justificó un penalti después del Athletic-Real Sociedad. Sus intervenciones permiten conocer qué observaron y cómo interpretaron las acciones, en lugar de reconstruir sus razonamientos mediante versiones ajenas.
Escuchar al árbitro tampoco obliga a absolverlo. Sus respuestas deben contrastarse con imágenes, reglas y criterios técnicos. Puede defender una decisión impopular o reconocer una equivocación. El micrófono no concede infalibilidad: hace posible examinar sus razones. Explicar un error no lo elimina, pero permite discutirlo con mayor precisión.
El periodismo tiene aquí una responsabilidad decisiva. Necesita preguntas preparadas y repreguntas cuando la respuesta resulte insuficiente. Una conversación complaciente sería publicidad institucional; enfrentar al colegiado con un jugador alterado podría producir audiencia sin aportar claridad. La entrevista debe resistirse a ambas comodidades.
Para las plataformas, estas intervenciones añaden contenido exclusivo y prolongan el interés después del silbatazo. Ese valor comercial es legítimo. Sin embargo, las instituciones deberían ofrecer también explicaciones técnicas accesibles. Comprender el arbitraje no puede quedar limitado a quienes contratan una suscripción.
LaLiga abre una puerta útil, pero deberá demostrar que admite preguntas incómodas y respuestas que reconozcan fallos. Las entrevistas necesitan complementar evaluaciones rigurosas y criterios consistentes. Si únicamente sirven para defender cada actuación, habremos sustituido el silencio por una versión televisada de la misma resistencia al escrutinio.
Reflexión final
El árbitro debe poder explicar sin ser hostigado y responder sin exigir adhesión. La televisión puede humanizar su trabajo o convertirlo en otro combustible para la polémica. El avance estará en que el espectador termine comprendiendo mejor la decisión, aunque siga discrepando. Abrir el micrófono importa; aceptar lo que una pregunta rigurosa puede revelar importa todavía más. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
