Servicio militar en el Perú: requisitos y beneficios económicos

El servicio militar en el Perú vuelve a ocupar espacio en el debate público, no solo por sus requisitos, sino también por los beneficios económicos anunciados para quienes cumplen el periodo acuartelado. Según la normativa vigente, los varones deben inscribirse obligatoriamente en el registro militar desde los 17 años, mientras que para las mujeres la inscripción es voluntaria. No hacerlo puede generar una multa de S/275. Es decir, el Estado exige deberes desde temprano, aunque no siempre ofrece oportunidades con la misma rapidez.

El proceso de inscripción requiere DNI y copia, y puede realizarse en oficinas autorizadas de las Fuerzas Armadas o mediante los canales habilitados por el Ministerio de Defensa. Luego, quienes sean considerados aptos física y psicológicamente pueden ser incluidos en el sorteo para el servicio militar acuartelado. Existen exoneraciones por discapacidad, estudios técnicos o universitarios, carga familiar, salud, motivos religiosos u otras razones debidamente sustentadas.

En cuanto a beneficios, el servicio militar ofrece alimentación, alojamiento, atención médica, seguro de vida, formación técnica y acceso a becas o capacitación. Además, se anunció un incremento del 50% en la asignación económica mensual desde junio de 2026, medida que beneficiaría a más de 45 mil jóvenes de las Fuerzas Armadas. Este aumento es necesario, porque servir al país no debería confundirse con aceptar condiciones mínimas o compensaciones simbólicas.

Sin embargo, el debate no puede quedarse en el listado de beneficios. En un país con desempleo juvenil, informalidad y educación desigual, el servicio militar puede convertirse en una salida para jóvenes sin alternativas. Allí está el punto incómodo: si el Estado no ofrece empleo digno ni acceso educativo suficiente, el uniforme puede terminar siendo más una respuesta a la precariedad que una verdadera vocación de servicio.

El servicio militar puede brindar formación, disciplina y apoyo económico, pero debe garantizar condiciones dignas y reglas claras. No basta con exigir inscripción o sancionar omisos; también corresponde asegurar que quienes sirven reciban protección real, capacitación útil y una compensación justa.

Reflexión final
Servir al país debe ser una decisión respetada, no una consecuencia de la falta de oportunidades. El Perú necesita Fuerzas Armadas fortalecidas, pero también jóvenes con futuro. Porque ningún deber cívico será plenamente justo si nace donde el Estado ya falló: en ofrecer caminos dignos antes del cuartel. (Foto: Willax).

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