El arándano y la uva confirmaron en 2025 su papel como los dos grandes motores de la agroexportación peruana. Según Fresh Fruit, entre enero y noviembre ambos productos sumaron US$ 3,751 millones en exportaciones: US$ 2,336 millones correspondieron al arándano y US$ 1,415 millones a la uva. Estas cifras no solo reflejan un buen año comercial, sino también la madurez de un modelo agroexportador que combina escala, calidad, logística y presencia en mercados estratégicos.
El desempeño del arándano fue especialmente sólido. Entre enero y noviembre acumuló un crecimiento de 13% en valor y 18% en volumen, superando antes de cerrar el año el total exportado en 2024. Su evolución histórica confirma un salto estructural: de apenas US$ 30 millones en 2010 pasó a superar los US$ 2,300 millones en 2025. Estados Unidos concentró cerca del 46% del valor exportado, seguido por Países Bajos y China, destinos que muestran la capacidad peruana para abastecer tanto mercados de escala como plazas de alto valor.
La uva también mostró un avance notable. En el mismo periodo sumó US$ 1,415 millones, con un crecimiento de 16% en valor y 37% en volumen. Su campaña apunta a un nuevo máximo anual, sostenida por una fuerte presencia en Estados Unidos, Países Bajos y México. Además, mercados como Reino Unido, Canadá y Taiwán demuestran que aún existen oportunidades para capturar mejores precios cuando se cumplen exigencias de calibre, firmeza y condición de llegada.
Desde una mirada empresarial, el éxito de ambos productos se explica por una combinación de factores: inversión privada, manejo técnico, poscosecha eficiente, disciplina logística y estrategia comercial. No se trata únicamente de producir más, sino de llegar mejor, en el momento adecuado y con estándares que permitan competir en cadenas globales exigentes.
También destaca que el liderazgo empresarial sea competitivo y relativamente distribuido. En arándano, el Top 10 concentró 57% del valor exportado, mientras que en uva alcanzó 56%. Esto muestra un sector con jugadores fuertes, pero no dependiente de un solo operador, lo que favorece dinamismo, innovación y resiliencia.
El arándano y la uva han consolidado al Perú como proveedor confiable de frutas frescas en el mundo. Su crecimiento confirma que la agroexportación nacional tiene capacidad para sostener récords, abrir mercados y generar valor en regiones productivas.
Reflexión final
Cuando el campo peruano combina tecnología, calidad y visión internacional, el resultado trasciende la cifra exportadora. Arándanos y uvas son hoy símbolos de un país que puede competir globalmente desde sus regiones, generando empleo, inversión y orgullo productivo. (Foto: lacajanegra.blog).
