Claro fue sancionada junto a su distribuidor Mahadi S.A.C. por fallas en un celular Redmi Note 14 Pro Plus 5G promocionado como resistente al agua. El equipo presentó problemas después de ser sumergido brevemente, pese a contar con certificación IP68. Indecopi Cajamarca concluyó que las empresas no lograron probar que el daño se debiera a un uso negligente del consumidor. La multa fue de 3.49 UIT y se ordenó aplicar la garantía y reparar el equipo.
El caso parece pequeño, pero retrata una práctica muy conocida: vender con promesas grandes y responder con excusas pequeñas. La resistencia al agua suele aparecer como argumento comercial poderoso. Se muestra como sinónimo de modernidad, seguridad y confianza. Pero cuando el producto falla, el discurso cambia: aparecen las condiciones de laboratorio, las exclusiones, las advertencias técnicas y la clásica sospecha contra el cliente.
Nadie afirma que un celular con certificación IP68 sea indestructible o impermeable en cualquier circunstancia. Pero si una empresa decide resaltar esa característica para vender, también debe asumir la carga de explicar con absoluta claridad sus límites. No puede usar la resistencia al agua como gancho publicitario y luego lavarse las manos cuando el consumidor reclama.
Indecopi fue claro: no bastaba decir que ingresó líquido al equipo. Claro y Mahadi tenían que demostrar técnicamente que la falla se originó por negligencia del usuario. Sin embargo, la sanción de 3.49 UIT resulta irrisoria frente al tamaño empresarial de Claro y al daño generado al consumidor. Para una compañía de esa magnitud, una multa así difícilmente incomoda; más parece un costo administrativo que una penalidad realmente disuasiva.
La sanción a Claro es correcta, pero insuficiente. La protección al consumidor no debe depender de que cada usuario libre una batalla individual para que se respete lo ofrecido. Si las empresas venden confianza, deben responder con hechos, no con tecnicismos.
Reflexión final
Si un producto se vende como resistente al agua, esa promesa debe tener consecuencias. La tecnología no puede ser brillante en la vitrina y evasiva en la garantía. Porque cuando el celular no resiste y la empresa tampoco responde, lo que termina mojándose no es solo el equipo: es la confianza del consumidor. (Foto: lacajanegra.blog).
