César Acuña culpa a la prensa por su rotundo fracaso electoral

César Acuña reapareció tras la derrota electoral de Alianza para el Progreso y eligió una salida conocida en la política peruana: culpar a los medios de comunicación. APP obtuvo apenas 1,15% de los votos a nivel nacional y 3,48% en La Libertad, su antiguo bastión. Frente a semejante caída, lo esperable era una autocrítica profunda. En cambio, Acuña habló de una supuesta campaña negativa y anunció renovación. El problema es que la ciudadanía parece haber renovado primero su paciencia.

Acuña sostiene que los medios difundieron información que le hizo daño. Sin embargo, el daño político no nace solo de titulares incómodos. Nace de años de cuestionamientos, errores, contradicciones y una forma de hacer política que el electorado terminó castigando. Cuando un partido apenas supera el 1% nacional, no estamos ante un mero problema de comunicación: estamos ante una pérdida severa de confianza.

APP no se desplomó por falta de candidatos. Acuña asegura que presentarán 23 postulantes regionales, 167 provinciales y más de mil distritales. Pero cantidad no es legitimidad. Llenar listas no significa renovar la política. Una organización puede tener candidatos en todo el país y, aun así, carecer de credibilidad ante los ciudadanos.

La frase “la gente quiere renovación” es correcta, pero incompleta. La gente no quiere solo rostros nuevos; quiere prácticas nuevas. Quiere partidos que no vean el Estado como espacio de reparto, que no confundan gestión pública con poder familiar o partidario, que no respondan a los cuestionamientos con victimización. La renovación no empieza cambiando candidatos, sino reconociendo errores.

Culpar a la prensa es cómodo porque evita mirar hacia adentro. Pero los medios no votaron por APP ni dejaron de votar por APP. Lo hizo la ciudadanía. Y ese mensaje fue claro: el proyecto político de Acuña ya no convoca como antes. La derrota no fue una conspiración mediática; fue una sanción democrática.

El fracaso de APP exige más que explicaciones defensivas. Exige revisión ética, política y organizacional. Sin autocrítica real, cualquier promesa de “nuevo APP” será apenas un cambio de envoltura.

Reflexión final
Cuando un líder culpa a la prensa por su derrota, demuestra que no entendió el voto ciudadano. Acuña no perdió por lo que se dijo de él; perdió por lo que la gente ya no quiso creer. Y en política, cuando la confianza se acaba, ningún comunicado ni lista de candidatos alcanza para recuperarla. (Foto: lacajanegra.blog).

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