Lima ya entró en campaña y, como suele ocurrir, la ciudad vuelve a ser ofrecida en discursos, paneles, caminatas y promesas de ocasión. La última encuesta de Ipsos para Perú21 coloca a Carlos Bruce, candidato de Somos Perú y actual alcalde de Surco, al frente de la intención de voto municipal con 14%. Pero el dato más revelador no es solo quién encabeza la carrera, sino la fragilidad del tablero: nadie despega, todos calculan y la capital parece otra vez atrapada entre el cansancio ciudadano y el reciclaje político.
Según la encuesta de Ipsos para Perú21, detrás de Bruce aparecen Samuel Daza, de Fuerza Popular, y Luis Rubio, de Renovación Popular, ambos con 10%. Luego se ubican Francis Allison con 9%, Ricardo Belmont con 8%, Susel Paredes con 7%, Daniel Urresti con 5%, Oswaldo Vargas con 3% y Alberto Tejada con 2%. El panorama no muestra una capital entusiasmada, sino una Lima dispersa, desconfiada y políticamente agotada.
Si el puntero tiene apenas 14%, la lectura es evidente: la ciudad no está enamorada de nadie. Más que una carrera de liderazgos sólidos, parece una competencia de sobrevivientes en una vitrina donde los partidos colocan rostros conocidos, marcas gastadas y promesas administradas con calculadora.
La alcaldía de Lima no puede seguir tratándose como premio consuelo, plataforma presidencial, refugio partidario o trampolín personal. La ciudad necesita gestión, seguridad, transporte, orden urbano, planificación, fiscalización y autoridad democrática. Pero demasiadas campañas municipales se reducen a frases fáciles, ataques cruzados y promesas que se evaporan antes de llegar al Concejo Metropolitano.
El caso de Rafael López Aliaga también desnuda el hartazgo ciudadano. Ipsos señala que 39% de limeños prefiere que se retire de la política, 34% considera que debe jurar como senador y 25% prefiere que postule como regidor. Además, solo 10% cree que, si fuera elegido regidor y ganara el candidato de su partido, debería pedirle que renuncie para volver a ser autoridad capitalina; 75% considera que debería apoyar al alcalde elegido desde su cargo.
Ese rechazo no es un simple número: es una advertencia. La ciudadanía empieza a cansarse de maniobras, atajos y operaciones políticas que convierten la voluntad popular en un tablero de conveniencias. Lima no merece estrategias de sustitución ni cálculos de escritorio. Merece respeto.
Ficha técnica
La encuesta fue realizada por Ipsos por encargo de Perú21. El universo estuvo conformado por hombres y mujeres mayores de 18 años, de todos los niveles socioeconómicos, residentes en Lima. La muestra fue de 460 personas entrevistadas en zonas urbanas y rurales. El margen de error para resultados totales es de ±4.6%, con un nivel de confianza de 95%. La técnica utilizada fue cuantitativa mediante encuestas cara a cara en hogares, usando dispositivos móviles. El trabajo de campo se realizó del 2 al 3 de julio de 2026.
La elección municipal recién empieza, pero el mensaje ya está escrito: Lima no quiere solo nombres conocidos; exige resultados verificables. La capital está cansada de campañas ruidosas y gestiones pequeñas.
Reflexión final
El próximo alcalde no debería ganar por descarte, nostalgia o maquinaria partidaria. Debería ganar porque convence con un plan serio para una ciudad desbordada. Lima ya no necesita otro candidato en campaña eterna; necesita una autoridad que gobierne sin usar la municipalidad como escenario personal. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
