Fenómeno El Niño dispararía el precio del cacao en el Perú

El precio del chocolate podría subir otra vez, y detrás de esa aparente mala noticia para el consumidor se abre una oportunidad económica para el Perú. El Fenómeno El Niño amenaza con golpear la producción de cacao en Ghana y Costa de Marfil, países que concentran más del 60% de la oferta mundial. Si esa caída se confirma, el precio internacional del cacao podría escalar nuevamente hasta los US$10.000 por tonelada. Para el Perú, exportador de alrededor del 85% de su producción, el escenario puede significar más divisas, empleo rural y presencia internacional. Pero también exige algo que el Estado suele postergar: prevención.

El cacao peruano vive un momento estratégico. Es uno de los principales productos de la agroexportación nacional, llega a unos 70 mercados y ha ganado prestigio por su calidad, aroma y diversidad. Según lo señalado por Luis Mendoza, gerente de la Asociación Peruana de Productores de Cacao, las exportaciones del sector podrían superar este año los US$1.000 millones si los precios internacionales vuelven a repuntar por el impacto climático en África.

La oportunidad es evidente. Cuando el mundo compra menos cacao africano por falta de oferta, mira con más atención a otros productores. Allí aparece el Perú, con cacao orgánico, productores amazónicos, derivados, pasta, polvo y un chocolate que empieza a construir nombre propio. Sin embargo, sería irresponsable celebrar sin mirar el otro lado de la moneda.

El Niño no solo puede elevar precios; también puede destruir caminos, activar plagas, deteriorar vías, afectar cosechas y encarecer la logística. En Piura, las lluvias intensas pueden causar daños directos. En la Amazonía, donde se concentra gran parte de la producción, el riesgo puede venir por enfermedades, deslizamientos y problemas de transporte. Es decir, el mismo fenómeno que puede abrir una ventana comercial también puede cerrarla por falta de infraestructura y previsión.

El país necesita dejar de actuar como espectador afortunado del mercado internacional. No basta esperar que Ghana y Costa de Marfil sufran menos producción para vender más caro. Una política seria debe fortalecer la sanidad agraria, mejorar carreteras, proteger a pequeños productores, impulsar valor agregado, abrir nuevos mercados y acelerar el acceso sanitario del cacao en grano peruano a China.

El cacao puede convertirse en una carta poderosa para el Perú, pero solo si se gestiona con inteligencia. Exportar más no debe significar improvisar más. La agroexportación necesita planificación, infraestructura, tecnología, financiamiento y una diplomacia comercial agresiva.

Reflexión final
El Niño puede disparar el precio del cacao, pero no debería disparar la improvisación. Si el Perú quiere aprovechar esta oportunidad, debe proteger primero a quienes cultivan el grano en el campo. Porque el chocolate puede subir en el mundo, pero el verdadero valor está en que el beneficio llegue también al productor peruano. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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