Así informó la prensa extranjera la toma de mando de Fujimori

Mientras en el Perú la ceremonia de investidura intentaba transmitir solemnidad, orden y normalidad democrática, la prensa extranjera observó otra escena: el retorno del fujimorismo al poder, una elección resuelta por un margen mínimo y un país partido prácticamente por la mitad.

AFP, BBC, EFE y Reuters no presentaron la toma de mando de Keiko Fujimori como un simple relevo presidencial. La describieron como un acontecimiento histórico, pero también como el regreso de un apellido que continúa dividiendo a los peruanos. Afuera no hubo demasiado espacio para el maquillaje protocolar: la fotografía internacional mostró poder recuperado, memoria incómoda y desconfianza todavía intacta.

AFP definió a la nueva presidenta como “la heredera de un apellido que divide a los peruanos” y recordó que llega al Palacio de Gobierno bajo la prolongada sombra política de Alberto Fujimori. No es una descripción menor. Keiko no recibe únicamente la banda presidencial; también carga una herencia marcada por el autoritarismo, el autogolpe de 1992 y una fractura histórica que ningún discurso ceremonial puede borrar.

EFE destacó el regreso del fujimorismo al Ejecutivo casi 26 años después de que Alberto Fujimori renunciara por fax desde Japón. Una ironía difícil de ignorar: el movimiento que durante años participó activamente en la confrontación parlamentaria ahora promete estabilidad y respeto al quinquenio. Después de contribuir al incendio, regresa ofreciendo administrar el extintor.

La BBC puso el foco en la reivindicación que Keiko Fujimori hizo del gobierno de su padre durante la campaña. También recordó su promesa de no repetir un autogolpe y permanecer únicamente cinco años en el cargo. El estándar democrático peruano parece haber descendido tanto que ahora debe celebrarse que una presidenta prometa no cerrar el Congreso ni prolongarse en el poder.

Reuters, por su parte, situó su victoria dentro del giro conservador latinoamericano. Pero el triunfo fue apenas de 50,13% frente a 49,86%, menos de 50.000 votos de diferencia. No existe, por tanto, un mandato arrollador. Hay una victoria legal, pero acompañada por medio país que votó en dirección contraria.

La prensa extranjera vio aquello que el entusiasmo oficialista podría intentar minimizar: Keiko Fujimori llega al poder con respaldo parlamentario, pero también con una legitimidad electoral extremadamente estrecha y un apellido que continúa despertando adhesión, temor y rechazo.

Reflexión final
El mundo no observó solamente la llegada de la primera mujer elegida presidenta del Perú. Observó el retorno de un proyecto político cargado de historia. Keiko Fujimori puede ocupar Palacio, pero todavía deberá demostrar si gobernará para reconciliar al país o para confirmar todas las advertencias que hoy recorren la prensa internacional. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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