Los vuelos de Tapia y la escala paraguaya que exige respuestas

El fútbol sudamericano vuelve a quedar rodeado de preguntas que no pueden resolverse con comunicados ceremoniales ni fotografías entre dirigentes. Según una investigación de ABC Color, registros de cuatro aeronaves muestran que Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA y vicepresidente segundo de la Conmebol, utilizó Paraguay como escala recurrente antes de continuar hacia destinos internacionales. El medio paraguayo contabiliza casi una docena de vuelos con comitivas cuyos integrantes también aparecen mencionados en investigaciones judiciales en Argentina y Estados Unidos.

Viajar no constituye delito. Hacer escala tampoco. Sin embargo, cuando el patrón incluye aviones privados, pasajeros bajo escrutinio, rutas repetidas y una administración vinculada a una empresa local, la transparencia deja de ser opcional.

Uno de los aviones identificados es el T7-SUE, un Gulfstream G400 matriculado en San Marino y gestionado operativamente por Paraguay Logistic Services SA. ABC señala que la aeronave habría funcionado prácticamente al servicio de Tapia y que la conexión paraguaya no se limitaba a cuestiones técnicas: los itinerarios repetían la fórmula Argentina-Asunción-destino internacional.

Los registros citados detallan vuelos desde Paraguay hacia Miami y Barcelona, Venezuela. En junio de 2025, el T7-SUE habría ingresado desde Argentina sin pasajeros declarados y luego despegado hacia Miami con Tapia y Daniel Albornoz. En el regreso del 29 de junio también figuraron Jonathan Pernía, Luciano Nakis, Alejandro Heredia y Matías Tapia. Posteriormente aparecieron otras tres aeronaves —LV-JQQ, LV-JQW y LV-FVZ— reproduciendo el mismo esquema de escala en Asunción.

La gran pregunta es sencilla: ¿por qué Paraguay se convirtió en la plataforma recurrente de esos desplazamientos? ¿Quién pagó los vuelos, bajo qué concepto, con qué autorización y para qué actividades oficiales o privadas? El silencio sería especialmente grave porque Tapia forma parte de la conducción continental presidida por Alejandro Domínguez.

No corresponde declarar culpabilidades desde una columna. Sí corresponde exigir documentos, manifiestos de pasajeros, contratos de operación, facturas y explicaciones institucionales. La presunción de inocencia protege a las personas; no autoriza a las organizaciones a esconder información.

La AFA y la Conmebol deberían aclarar si estos vuelos estuvieron vinculados con funciones oficiales, quién los financió y qué controles internos se aplicaron. Cuando la dirigencia maneja recursos, poder y representación internacional, la rendición de cuentas no puede depender de filtraciones periodísticas.

Reflexión final
El problema no es que un avión aterrice en Asunción. El problema es que alrededor de esos viajes despegan demasiadas dudas y aterrizan muy pocas respuestas. En el fútbol sudamericano abundan las ceremonias de transparencia; lo que falta es practicarla cuando aparecen los registros. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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