Elecciones: 53 renuncias abren paso a reelección encubierta

La prohibición de la reelección inmediata de alcaldes en el Perú parece haber encontrado un adversario inesperado: la creatividad electoral. De los 131 alcaldes que postulan como primer regidor en las Elecciones Regionales y Municipales 2026, 53 podrían mantenerse en el poder porque los candidatos que encabezaban sus listas renunciaron.

La consecuencia es evidente: si esas organizaciones ganan, el primer regidor podría terminar ocupando la alcaldía. La ley dice una cosa; la ingeniería política parece buscar otra.

El problema ya no puede reducirse a un caso aislado. Según el Instituto Aklla, Lima concentra 11 situaciones de este tipo. A ello se suman San Martín con 9, La Libertad con 7, Áncash con 5, además de Arequipa, Ica y otras regiones.

Entre los partidos con más casos aparecen Somos Perú con 12, Alianza para el Progreso con 10, Renovación Popular con 6 y Avanza País-Partido de Integración Social también con 6. Es decir, la práctica atraviesa distintas organizaciones y revela una debilidad estructural del sistema.

En Lima Metropolitana, la renuncia de Luis Rubio dejó a Rafael López Aliaga como primer regidor de Renovación Popular. En distritos como Lurín, San Miguel, Independencia, San Juan de Lurigancho, El Agustino, Los Olivos y Santa Rosa también se han registrado situaciones similares.

El presidente del JNE, Roberto Burneo, ya advirtió sobre “estrategias para fraguar la ley”. La expresión resume el problema: no siempre hace falta infringir una norma si existe la posibilidad de rodearla.

Lo más preocupante es que el elector podría votar por un candidato y terminar gobernado por otro. La cédula ofrecería un nombre; la sucesión produciría uno distinto. Una democracia con letra pequeña.

El Congreso y el sistema electoral deben cerrar este vacío. Si la Constitución impide la reelección inmediata, también debería impedir que el alcalde saliente integre la misma lista en una posición que le permita retornar al cargo mediante renuncia o vacancia.

También merece debate permitir una sola reelección inmediata con reglas transparentes. Sería preferible una continuidad autorizada abiertamente por el elector que una permanencia conseguida mediante atajos.

Reflexión final
Cuando 53 renuncias producen prácticamente el mismo efecto que la reelección prohibida, ya no estamos ante una casualidad. Estamos ante un sistema que invita a buscar la rendija antes que respetar el espíritu de la norma. La democracia no debería premiar al dirigente más hábil para encontrar un vacío legal, sino al ciudadano que exige saber, antes de votar, quién pretende realmente gobernarlo. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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