El consumo de alcohol vuelve a colocarse en el centro del debate sobre prevención del cáncer. Un estudio publicado en The Lancet Regional Health – Americas encontró que las muertes por cáncer relacionadas con el alcohol en Estados Unidos se duplicaron entre 1990 y 2023, al pasar de unas 11.000 a más de 23.000. El dato plantea una advertencia relevante: el impacto del alcohol no se limita al hígado, sino que alcanza distintos tipos de cáncer y grupos de edad.
La investigación analizó tres décadas de información sobre el alcohol como factor de riesgo y encontró aumentos en múltiples tipos de cáncer. Entre los hombres de 20 a 54 años, el cáncer de colon apareció como la principal causa de muerte por cáncer relacionada con el alcohol. Entre las mujeres de ese mismo rango de edad, el cáncer de mama ocupó el primer lugar, seguido por el de colon.
En los hombres mayores, el cáncer de hígado continuó concentrando una parte significativa de las muertes, seguido por los cánceres de esófago y colon. El estudio también señala asociaciones con otros tumores, como los de páncreas y próstata.
Los investigadores destacan que uno de los principales problemas es la falta de percepción del riesgo. La relación entre alcohol y enfermedad hepática es ampliamente conocida, pero su posible influencia en cánceres de mama, colon o esófago todavía no está suficientemente instalada en la conciencia pública.
El alcohol ha sido reconocido como carcinógeno por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Por ello, los especialistas consideran que reducir su consumo constituye una medida de prevención posible y concreta. Los autores señalan que aún no se conoce una dosis mínima completamente segura y plantean que disminuir el consumo a la menor cantidad posible puede contribuir a reducir el riesgo.
La prevención también debe integrarse a otros hábitos saludables: no fumar, mantener actividad física, cuidar el peso, seguir una alimentación equilibrada y realizar controles médicos oportunos.
La evidencia refuerza una idea importante: muchos factores relacionados con el cáncer pueden modificarse mediante decisiones cotidianas. Reducir el consumo de alcohol representa una acción preventiva que puede formar parte de una estrategia más amplia de protección de la salud.
Reflexión final
Hablar del vínculo entre alcohol y cáncer no busca alarmar, sino informar mejor. Conocer los riesgos permite tomar decisiones más conscientes. La prevención comienza cuando entendemos que pequeños cambios sostenidos pueden tener un impacto significativo en nuestra salud futura. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
