Azúcar por las nubes: el mercado endulza a pocos y castiga al país

El precio del azúcar se ha disparado en el Perú sin que exista, hasta ahora, una explicación suficientemente clara. En solo un mes, el valor mayorista del azúcar rubia aumentó 45 %: pasó de S/2,10 a S/3,05 por kilo. El saco de 50 kilos, anteriormente vendido en S/114, ahora cuesta entre S/170 y S/190. El incremento ya llegó a los mercados minoristas y comienza a golpear directamente el presupuesto familiar.

Estamos ante una variación comercial significativa. El azúcar es un producto de consumo cotidiano y un insumo esencial para panaderías, restaurantes, bodegas y negocios emergentes. Cuando su precio aumenta abruptamente, también suben los costos de producción y se reduce la capacidad adquisitiva de millones de ciudadanos.

Inicialmente, algunos comerciantes relacionaron el encarecimiento con el fenómeno El Niño. Sin embargo, los productores consultados descartaron, por el momento, daños significativos en los cultivos del norte. Según sus testimonios, las cañas se encuentran listas para la cosecha y no existen problemas productivos que expliquen semejante incremento.

También se ha mencionado el comportamiento del mercado internacional. La FAO informó que el precio mundial del azúcar aumentó 11,9 % durante agosto. La referencia es relevante, pero insuficiente: mientras el indicador internacional creció casi 12 %, el azúcar rubia peruana subió 45 % al por mayor. La diferencia exige una explicación técnica y documentada.

La mayor contradicción aparece al revisar cuánto reciben los agricultores. Productores de Lambayeque denuncian que algunos compradores ofrecen entre S/50 y S/60 por una tonelada de caña. De esa cantidad pueden obtenerse aproximadamente 120 kilos de azúcar, además de derivados con valor comercial, como melaza y bagazo.

El agricultor continúa recibiendo una suma reducida por su producción, mientras el saco de azúcar alcanza precios extraordinarios. En esta cadena, alguien está ampliando considerablemente su margen, pero no es quien cultiva la tierra ni quien compra el producto en el mercado.

Asimismo, debe analizarse la concentración empresarial. De acuerdo con la información difundida, el Grupo Gloria concentra alrededor del 80 % del mercado azucarero nacional. Una posición de esa magnitud no constituye por sí misma una irregularidad, pero obliga a una vigilancia rigurosa sobre la formación de precios y las condiciones comerciales. RPP solicitó una explicación a la empresa y no obtuvo respuesta hasta el cierre de su informe. Ante un aumento que afecta a millones de familias, el silencio empresarial resulta inadmisible como única contestación pública.

La Caja Negra considera que el Midagri, Indecopi y las autoridades encargadas de proteger la competencia deben intervenir inmediatamente dentro de sus atribuciones. No para imponer precios arbitrarios, sino para investigar toda la cadena, transparentar los costos, identificar posibles distorsiones y determinar quiénes están obteniendo beneficios desproporcionados.

Publicar cifras mientras los precios siguen aumentando no es fiscalizar. El Gobierno tiene la obligación de defender el funcionamiento transparente del mercado y evitar que la necesidad de la población sea utilizada para justificar ventajas económicas injustificadas.

Reflexión final
El Perú no necesita controles improvisados, pero tampoco mercados sin vigilancia. Cuando el azúcar aumenta 45 %, el agricultor continúa cobrando casi lo mismo y las principales empresas no explican públicamente lo sucedido, la pasividad oficial resulta preocupante.

La transparencia no debe solicitarse como una cortesía. Debe exigirse como condición indispensable para proteger al consumidor, al productor y a la libre competencia. De lo contrario, el azúcar seguirá endulzando las cuentas de unos pocos mientras deja un sabor cada vez más amargo en la mesa de los peruanos. . (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

Lo más nuevo

Artículos relacionados