Dina Boluarte: 35,568 soles de sueldo… y 5,000 soles de postre

Por Edwin Gamboa, fundador de La Caja Negra

En el Perú, hasta la comida tiene rango presidencial. Y, por lo visto, el apetito oficial no se satisface solo con un sueldo recién elevado a S/ 35,568 mensuales. No, señor. Ahora sabemos que Dina Boluarte también dispone de una tarjeta electrónica de S/ 5,000 mensuales para sus compras de alimentos, cortesía de nuestros impuestos. Un dato revelado por el programa Punto Final y que, como guinda del pastel, confirma lo que muchos temen: en Palacio, la dieta estatal está más que bien servida… mientras millones de peruanos cocinan con lo que les alcanza.

Para que no queden dudas: la tarjeta presidencial puede gastarse en supermercados, restaurantes, cafés, pescaderías, carnicerías, panaderías y cualquier otro local autorizado, sin tope diario. ¿Se acabó el saldo?. No importa. Se solicita por correo institucional otra recarga y listo. Todo en nombre de la “seguridad de la mandataria”, argumento que Palacio invoca para negarse a revelar en qué exactamente se está gastando ese dinero.

Mientras tanto, los expresidentes Francisco Sagasti y Martín Vizcarra se han desmarcado elegantemente de semejante privilegio. Ambos confirmaron a Punto Final que jamás contaron con una tarjeta similar. Incluso, estudios del sistema de contratación pública corroboran que este beneficio estuvo suspendido desde 2018… hasta que la gestión de Dina decidió revivirlo. Qué curioso que un país con 27,6% de pobreza (INEI, 2024) de pronto pueda costear menús gourmet para la primera mandataria.

Resulta casi cómico (si no fuera indignante) que Palacio cite “riesgos de seguridad” para no detallar las compras. Porque claro, los extorsionadores podrían querer saber si a Dina le gusta más el salmón noruego o la quinua orgánica. Aunque, si somos realistas, lo único que probablemente cause riesgo es el nivel de irritación ciudadana al enterarse que, mientras se sube el gas, la papa y el tomate, en Palacio hay margen para delicatessen financiadas por todos.

Lo más revelador es que la tarjeta no está pensada solo para la presidenta. También cubre la alimentación de su familia en la residencia oficial. Qué maravilla. Porque ser presidente ya no es solo un servicio público: es el mejor paquete “todo incluido” del Perú.

La indignación no es gratuita. No es solo el aumento de sueldo de más del 122 % —de S/ 15,600 a S/ 35,568—. Es el simbolismo de una presidenta que, con apenas 3 % de aprobación, ostenta ahora un sueldo superior al de muchos de sus pares sudamericanos, mientras además estrena privilegios gastronómicos. En un país que colecciona hospitales sin medicinas, colegios sin techos y ciudadanos cocinando con 10 soles, esto es más que un exceso. Es una bofetada.

Reflexión final
Presidenta Boluarte: gobernar no es un festival gastronómico ni un ejercicio de consumo personal a costa del erario público. Mientras millones de peruanos viven en incertidumbre, usted y su entorno disfrutan de privilegios dignos de chef Michelin.

Porque el Perú de hoy no necesita más platillos exclusivos en Palacio. Necesita dignidad, coherencia… y un mínimo de decencia política.

Y recuerde: los peruanos están más atentos que nunca. Aunque intenten esconder las compras detrás de argumentos de seguridad, el verdadero riesgo es que cada nuevo escándalo acerca más a Palacio… a quedarse vacío.

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